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Introducción
Desde el punto de vista sincrónico, el español del Caribe
como zona dialectal posee unas caracterís-ticas lingüísticas
que le dan identidad propia y conforman una modalidad de habla diatópico
y dias-trático bastante particular dentro del microsistema del
español de América. A partir de la segunda mitad del siglo
XIX creció el interés por las investigaciones respecto a
los aspectos étnicos y lin-güísticos de los pobladores
nativos. En 1890 apareció el primer trabajo con un estudio más
amplio sobre el español hablado en Cuba. Años más
tarde, en la primera mitad del siglo XX, el número de publicaciones
alrededor de dicho tema aumentó muy rápidamente y en los
últimos años se puede observar una marcada y positiva tendencia
hacia la investigación del habla popular cubano.
Para entender mejor la situación lingüística de Cuba,
daremos primero una información general de la situación
geográfica y cultural tanto como del fondo histórico. A
continuación daremos una idea de la actualidad sociolingüística.
En este caso nos concentraremos en los usos del habla bozal por parte
de la populación cubana. En todas las lenguas que todavía
no corresponden a una lengua es-tándar, la glottopolítica
tiene una gran importancia. Por esta razón queremos hablar de esta
temática en el capítulo 5 de este trabajo. Otro punto importante
en un trabajo sobre una lengua o un dialecto son las características
intralingüísticas. En los subcapítulos trataremos la
fonología, morfosintaxis y el léxico. Al final de nuestro
trabajo haremos un pequeño resumen de nuestro trabajo y esperamos
que sirva de instrumento para comprender mejor la variedad cubana y su
relación con el pasado, sobre todo afro hispano, vivido en Cuba
por aproximadamente cuatro siglos.
3 Información general
3.1 Situación geográfica y población
Cuba está situada en el océano Atlántico, en el mar
Caribe y es la isla mayor con unos 105.007 km². Junto a la isla de
la Juventud, el archipiélago de Camagüey y otros islotes y
arrecifes, constituye la República de Cuba con 114.524 km²
y aproximadamente poco más de 11 millones de habitantes. Se calcula
que hoy en día casi dos millones de cubanos viven en el exilio
en los Estados Unidos, sobre todo en Florida. La población nativa
de Cuba, los amerindios, fue aniquilada por los conquistadores españoles.
Los cubanos de hoy en día son una mezcla de colonos españoles,
alemanes e ingleses, haitianos y jamaicanos tanto como esclavos africanos.
Oficialmente el 66% de la población es blan-ca, el 22% mestiza
y el 12% negra. Pero las diferencias no están tan definidas como
cabría pensar. La orografía predominante es la llanura,
aunque existen tres zonas montañosas que son las siguientes: la
cordillera Guaniguanico en la provincia de Pinar del Río, la Sierra
de Trinidad y la Sierra Maestra en la provincia de Santiago de Cuba. Allí
se encuentra también el Pico Turquino (1.974m) que es considerado
la altura más alta
(http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
En la capital La Habana viven alrededor de 2 millones de personas. Junto
a otras ciudades impor-tantes como Santiago de Cuba, Camagüey, Holguín,
Guantánamo y Santa Clara forma el núcleo administrativo
y geográfico de la República. Cuba forma parte del continente
americano que está dividido políticamente en América
del Norte, Centroamérica y América del Sur, quedando la
zona del mar Caribe integrada en la división artificial que comprende
Centroamérica
(http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
3.2 Fondo histórico y desarrollo económico
Antes de la llegada de los españoles a Cuba, había tres
tipos de población. Al oeste vivían los gua-najatabeys,
pueblo nómada y primitivo, que sobrevivió hasta el siglo
XVII. En el centro estaban situados los ceboneyos o ciboneys, que eran
pescadores y agricultores de civilización correspon-diente al neolítico.
Al este vivían los taínos que llegaron más tarde
y que eran de civilización supe-rior a los otros (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
Desde 1511 empezó la verdadera conquista de Cuba, cuando se dejó
de buscar oro en la isla de San-to Domingo y en pocos años se establecieron
muchos colonos y se fundaron las primeras grandes ciudades, La Habana
y Santiago de Cuba. Debido a la ocupación española efectiva,
la desaparición indígena obligó a importar masivamente
esclavos negros a partir del 1513. El primer impulso colo-nizador no pasó
del 1520 debido en gran parte a que la expedición de Cortés
puso al descubierto las posibilidades inmensas del continente y Cuba fue
abandonada por la mayor parte de los colonizado-res (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
Desde finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII, Cuba reconstituyó
muy lentamente su población. Alrededor de La Habana y Sancti Spíritus
nacieron los primeros “ingenios de azúcar” y la gran
arribada de esclavos del 1595 favoreció el primer desarrollo de
la producción azucarera. En el siglo XVII, La Habana se convirtió
en el segundo centro de construcciones navales de América, lo que
le permitía exportar a la vez azúcar, cueros y tabaco. Al
extenderse el consumo del tabaco en Europa, Cuba se transformó
también en este sector en uno de los centros productores más
célebres (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
Durante la Guerra de los Siete Años (1762), los británicos
ocuparon La Habana durante once meses. Esta ocupación demostró
el gran valor estratégico de la ciudad y los españoles,
al recuperarla, cons-truyeron en ella la mejor fortaleza de América
y la convirtieron en uno de los mayores centros del comercio colonial.
Pocos años después, se proclamó la libertad de comercio
entre Cuba y los prin-cipales puertos españoles. La Guerra de Independencia
de Estados Unidos (1775-1783) fue ocasión para un comercio directo
entre Cuba y Estados Unidos. La sublevación de los negros haitianos
(1791-1795) facilitó el triunfo de los productos cubanos en los
mercados europeos (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
Debido a varios movimientos para implantar una constitución cubana
autónoma favorable a la oli-garquía a partir del 1795, el
rey de España concedió la libertad de comercio a Cuba en
el 1818. En este período, la clase dirigente cubana dudó
entre luchar por la independencia, ser anexionada por Estados Unidos,
y conseguir de la metrópoli algunas reformas. En los años
siguientes, la necesidad de importar esclavos alió a propietarios
de esclavos con gobernadores españoles y al mismo tiempo los gobernadores
españoles tomaron la decisión de que la isla debía
ser gobernada por leyes espe-ciales, convirtiéndose de facto en
colonia. En el 1845/46 hubo acuerdos par limitar la trata de escla-vos
lo que hizo pensar a la oligarquía cubana entre 1842 y 1857, que
los problemas de la isla se resolverían con su anexión a
los Estados Unidos. En aquellos años se produjeron también
varias crisis económicas, a causa de la caída del precio
del azúcar y del café en los mercados mundiales. Esto provocó
a su vez que la economía cubana dependiera cada vez más
de los Estados Unidos. (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
En el 1868 se juntó un grupo de braceros cubanos para exigir la
independencia de Cuba lo que hizo estallar la Guerra de los Diez Años
que terminó con la paz de Zanjón. Esta guerra había
destruido cerca de la mitad de los ingenios y había detenido el
impulso demográfico. La baja mundial del pre-cio del azúcar
obligó a mecanizar el proceso de éste y en 1883, una compañía
norteamericana com-pró una gran explotación cubana (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
La negativa del gobierno español a reformar el régimen colonial
y esclavista hizo renacer la lucha por la independencia en febrero de
1895. Poco más de un año más tarde se llegó
a la declaración formal de la ruptura de las hostilidades y dio
comienzo una guerra con presencia norteamericana. Aunque en apariencia
se tratase de ayudar a los cubanos a ganar su independencia, los objetivos
norteamericanos fueron asegurar el propio dominio sobre la isla y así
los cubanos vieron que al ca-bo de treinta años de lucha, no habían
conseguido más que cambiar de “dueño” (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
Hasta 1959, la historia de Cuba es la de un solo y largo sometimiento
colonial. Con el paso del do-minio español al control norteamericano,
la situación de los cubanos no iba a mejorar radicalmente. Después
del Tratado de París en 1899 y mientras Cuba elaboraba su 1a Constitución
en 1901, el Senado de los Estados Unidos vota una enmienda (enmienda Platt)
que será incluida en la Constitu-ción cubana y que ponía
muchos límites a la teórica independencia estatal cubana.
Esta enmienda no iba a ser anulada hasta que en 1936 se firmara un nuevo
tratado con Estados Unidos (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
A partir del 1920 se crearon diversos grupos opositores como el Partido
Comunista de Cuba o el Partido socialista popular y los años siguientes
serían caracterizados por represión y caos guberna-mental
hasta que Batista fuera elegido presidente en 1940. Doce años más
tarde, Batista mismo se nombró dictador a lo que iba a seguir una
burocracia muy corrupta e insurrecciones crecientes (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
En estos años apareció Fidel Castro denunciando a Batista
al Tribunal de la Suprema Corte y prepa-rando un asalto al cuartel Moncada.
Pero ambos proyectos fracasaron. Castro se retiró a las monta-ñas,
pero siete días más tarde fue capturado y metido en la cárcel.
Desde que Castro salió de la cár-cel en el 1955 hasta el
1959 hubo varias revoluciones y batallas en las que Castro hizo crecer
su ejército y preparó la guerra civil. El 1 de enero de
1959 Batista firmó su dimisión y la situación em-pezó
a ser verdaderamente controlada por Castro (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
El poder revolucionario heredó una situación económica
profundamente resquebrajada por los des-equilibrios de las actividades
especulativas debido a un régimen neocolonial. Durante 1960 los
acontecimientos se precipitaron y mientras la Revolución se dirigía
por el camino del socialismo, las armas volvieron a tener la palabra.
Inmediatamente después de la victoria anti-batistiana se for-maron
las primeras bandas contra-revolucionarias y la C.I.A. empezó a
infiltrar elementos contra-revolucionarios en Cuba. En los años
siguientes Cuba se convirtió en “el faro de la revolución
lati-noamericana” por lo que el castrismo apoyó diversos
movimientos de liberación anti-imperialista (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
En la década de los setenta se procedió a la institucionalización
política del régimen. Eventos parti-culares fueron la nueva
constitución que consagró el carácter socialista
del estado en el 1976, la intensificación de las relaciones comerciales
con países socialistas y la designación de Fidel Castro
como Jefe de Estado y Presidente del Comité Ejecutivo del Consejo
de Ministros
(http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
En 1985 se procedió a una amplia remodelación del aparato
ideológico y político del país, con el objeto de
renovar los cuadros políticos. Pero la perestroika anunció
tiempos difíciles para Cuba desde mediados de los ochenta, ya que
la isla vivió una grave crisis financiera y económica (http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
A comienzos de 1990, la administración Bush intensificó
la presión contra Cuba por medio de im-portantes maniobras militares
pero este proyecto sólo pudo penetrar en la isla un día,
luego fue in-terferida con ondas locales. La desaparición de los
principales socios comerciales y el refuerzo del bloqueo por parte de
Estados Unidos obligó a la creación de un Plan Especial
que intenta distribuir equitativamente los escasos recursos. A comienzos
de 1993 se llevaron a cabo las elecciones a la Asamblea Nacional (Parlamento)
y por primera vez sus diputados se eligieron directamente. Pocos meses
después, en el acto por el 40 aniversario del ataque al Cuartel
Moncada, Castro explicó la difícil situación del
país y la aplicación de medidas especiales. Anunció
la legalización de la tenen-cia y uso de divisas extranjeras y
del trabajo por cuenta propia
(http://www.eurosur.org/guiadelmundo/paises/cuba/index.htm). La oposición
reorganizó sus efecti-vos y las presiones de los Estados Unidos
se hicieron más intensas. El final del régimen se presentó
costoso, a menos que el ejército o el mismo régimen se hubieran
comprometido con la oposición democrática para establecer
una transición democrática que no fuera traumática
(http://www.dhistoria.com/historia/cuba.htm).
4 Situación sociolingüística
La sociolingüística es la rama de la lingüística
que estudia el lenguaje en relación con la sociedad, tanto en el
plano diacrónico como sincrónico. Dentro de esta disciplina
ha surgido el estudio de las lenguas en contacto, cuyo propósito
es dar cuenta de una realidad sociolingüística: la convivencia
de lenguas en un mismo territorio, como un hecho cotidiano y universal.
El elemento africano en la isla de Cuba contribuyó económica
y socioculturalmente a la formación del pueblo cubano desde el
siglo XVI. Hoy en día, la presencia africana en la sociedad cubana
es considerable, hecho que resulta importante para la formación
de la sociedad y la lengua cubana. La influencia africana en la génesis
y evolución del español en Cuba ha sido objeto de un extenso
debate. Las dos posturas se encuentran por un lado en la propuesta de
una lengua criolla en tierras cubanas y caribeñas en el pasado,
como resultado del contacto etno-sociolingüístico entre africanos
importados y conquistadores españoles. Por el otro lado se encuentra
la defensa de un proceso de asimilación y adquisición lingüística
inmediato en los negros bozales y criollos respectivamente.
4.1 Usos y actitudes lingüísticas del
léxico activo de origen africa-no
El estudio de la influencia africana en la génesis y evolución
del español de Cuba requiere un acer-camiento cualitativo al préstamo
léxico de origen subsahareno entre la población afrocubana
y cu-bana en general. Un ejemplo para este caso es la presencia de los
vocablos africanos entre miem-bros de la población cubana y las
actitudes lingüísticas que genera este fenómeno lingüístico.
El llamado léxico activo incluye aquellos vocablos africanos que
aparecen de manera espontánea y natural durante las entrevistas.
Se trata de los préstamos léxicos de las lenguas africanas
que traje-ron consigo los esclavos, que rompieron las barreras de la lengua
dominante y se integraron al léxi-co activo del español
afrocubano. Gran parte de este léxico no conlleva estigmatización
sociolin-güística hacia el hablante que lo produce. Por lo
tanto, estos préstamos léxicos africanos forman parte de
un discurso hablado, independientemente de variables diastráticas
y diafrásicas. Pero tam-bién existen palabras de procedencia
africana que, a pesar de sus altas frecuencias en el habla colo-quial
e informal del español de Cuba, están estigmatizadas negativamente,
por lo que resultan in-aceptables dentro del componente léxico
corriente del español que se habla en la isla. Su correlación
con las comunidades de habla marginal las convierten en elementos lingüísticos
vulgares en la mo-dalidad cubana (Ortiz López 1998, Pág.
150-152).
El manejo del discurso que integra este conglomerado de palabras recibe
actitudes marcadamente negativas entre los cubanos. Sin embargo, tal estigma
no es asociado a las palabras por su génesis africana en sí,
sino por los hablantes que las trajeron y por aquéllos que con
mayor frecuencia hoy hacen uso de ellas. Estos vocablos representan gran
parte del habla de la populación masculina pero también
de la juvenil femenina. A pesar de que el discurso con este tipo de vocablos
es más audible en las zonas marginales de la sociedad cubana, no
es menos cierto que este léxico ya aparece difun-dido entre el
habla coloquial de muchos jóvenes, estudiantes y hombres con bastante
naturalidad. En discursos informales entre hombres, principalmente jóvenes,
suelen escucharse estas palabras con frecuencias relativamente altas,
ya que son los jóvenes y los hombres que encabezan los por-centajes
de adopción de terminología marginal. En cuanto al estigma
vulgar y marginal que conlle-van estos vocablos hay que matizar si se
debe a su procedencia africana o a los usuarios. Se ha pro-bado sociolingüísticamente
que no son los significantes, es decir, las palabras en sí, lo
que los hablantes rechazan, sino los significados y/o emisores de dichas
palabras. Los primeros usuarios, africanos y gitanos, han sido considerados
entes inferiores por su condición socioeconómica y esta-tus
de esclavos e inmigrantes frente a los españoles y cubanos ‘blancos’.
Igualmente sucede en la actualidad lingüística cubana, en
la que este tipo de habla se asocia a personas socialmente margi-nadas.
Reciben un rechazo casi absoluto de la población, incluyendo paradójicamente
a sus propios usuarios cuando se trata de interlocutores y situaciones
formales (Ortiz López 1998, Pág. 152-155).
Glottopolítica
En los últimos años, Cuba competía con Santo Domingo
por el papel más importante dentro de las Antillas. Desde el traslado
de la Real Audiencia como centro de administración, Cuba fue la
isla de las Antillas más importante para España. Como Cuba
quedó una colonia española hasta 1898, los contactos con
la patria fueron también muy fuertes y permanentes. A causa de
la importación de esclavos negros, la influencia no española
se notó muy temprano. La influencia de elementos afri-canos y portugueses
quedó limitada pero los Estados Unidos ejercieron una gran influencia
sobre Cuba cuando la isla fue en su zona de influencia en 1898. Esto se
puede ver en la magnitud de los anglicismos. Desde el punto de vista político,
Cuba se orienta por la Europa del este. No obstante es un miembro equivalente
de Latinoamérica. Aparte de los cambios ideológicos en el
léxico, la in-fluencia lingüística del oriente es muy
limitada.
Se puede decir que el siglo XVI fue importante para la formación
del español de Cuba. Al contrario, la primera mitad del siglo XVI
se vio caracterizada por una inestabilidad poblacional debido al carácter
provisional de la colonización. En esta fase faltaron las condiciones
para contactos estables entre los diferentes grupos étnicos de
la población. En la segunda mitad del siglo cambió la situación
debido a una mayor inmigración de habitantes de las varias regiones
de España, de las islas Canarias y de escla-vos procedentes de
África. En esta fase no se debe considerar la integración
de unas voces de lenguas amerindias como influencias lingüísticas
importantes porque no existía una situación de influencia
mutua entre las variedades del español y las lenguas indígenas.
La eliminación masiva de la población amerindia de Cuba
no dejó tiempo para contactos lingüísticos intensivos
como los tenemos más tarde en territorios de la Tierra Firme de
América.
La existencia de rasgos hispánicos dialectales
que hasta hoy día siguen existiendo en algunos hablantes del español
de Cuba no se puede considerar como fenómeno del primer siglo de
colonización sino co-mo resto de la inmigración masiva de
habitantes hispánicos del siglo XIX o hasta del siglo XX (Lüdke
1994, Pág. 116-117).
Hoy en día se puede observar un cierto interés en cuanto
al lenguaje familiar de la isla que está en relación con
el orden social de Cuba. El número enorme de los ciudadanos de
color y el bajo nivel de educación anterior tenían gran
influencia en el lenguaje familiar. Debido al aislamiento dentro de Latinoamérica
Cuba se esfuerza para destacar / realzar los elementos no españoles
(Kubarth 1987, Pág. 87-88).
4.2 Situación bibliográfica
Los estudios sobre el español de Cuba presentan una situación
bien paradójica. En 1836 se publica-ron algunos diccionarios, glosarios,
catauros y vocabularios. Fuera de este tipo de trabajo, los estu-diosos
cubanos mismos no parecieron muy interesados en otros aspectos de la lengua.
En los últi-mos años la bibliografía sobre temas
lingüísticos cubanos ha decrecido notablemente. Cuba, que
fue el primer país en América que contó con un estudio
sobre un aspecto de su lengua, es hoy una de las áreas lingüísticas
americanas más insuficientemente conocidas (López Morales,
Pág. 143-144).
Un factor importante para el desarrollo de una
lengua es el sistema escolar. En Cuba la Scholatria de la Catedral de
Santiago de Cuba, que fue fundada en 1522, fue la primera institución
educacional. Había muchos intentos de los pobladores y del clero
para establecer instituciones de enseñanza. Solamente se enseñó
el latín y el canto llano. A partir del siglo XVIII la situación
cambió y se enseñó también la lectura y el
cálculo. Por eso resulta evidente que la escuela sólo a
partir del siglo XIX se puede consi-derar como una institución
importante para la formación de una variedad del español
en Cuba (Lüdtke 1994, Pág. 113).
Las primeras manifestaciones metalingüísticas
sobre la formación de una variedad cubana del español datan
del año 1795. En este año se sintió por primera vez
la necesidad de componer un diccionario de regionalismos para Cuba. Fray
José María Peñalver presentó su obra Diccionario
provincial de la isla de Cuba, pero la idea nunca llegó a realizarse.
Estas dos manifestaciones sobre la formación del espa-ñol
hablado en Cuba se pueden considerar como reflejo del desarrollo lingüístico
de aquel tiempo. Los fenómenos típicamente cubanos encontramos
hasta hoy día, por ejemplo se equivoca la /s/ con la /c/ cuando
hiere a las vocales /e/ y /i/. Hay que mencionar también la división
político-administrativa de la isla en el año de 1607, que
separó Cuba en dos departamentos: el occidente, que era regido
desde La Habana y el oriental, regido desde Santiago de Cuba. Casi no
existían posibilidades de comunicación entre las dos partes
de la isla. A partir de 1772 se había constituido un tercer departamento
en el centro del país, lo que se puede comprobar hasta hoy día
también a través de rasgos lingüísticos, por
ejemplo la existencia del voseo (Lüdtke 1994, Pág. 114-115).
El interés por las investigaciones relacionadas
con los aspectos étnicos y lingüísticos creció
en la se-gunda mitad del siglo XIX. En 1881 Nicolás Fort y Roldám
trataron el aspecto el aspecto fonético de la lengua indígena.
En 1890 apareció un trabajo de Néstor Ponce de León
que fue el estudio más am-plio hasta ese momento sobre “nuestro
español”. Este trabajo no fue publicado en Cuba hasta 1900.
En las primeras décadas del siglo XX los estudios fonéticos
cobraron vida en este país. En 1911 Juan Ma-nuel Dihigo publicó
sus estudios sobre el desarrollo en Cuba. A parte de Dihigo, el trabajo
de Camilo Fuentes Betancourt fue también muy importante. Cuatro
años después Dihigo escribió sobre el habla popular
a través de la literatura cubana en la Revista de la Facultad de
Letras y Ciencias de la Univer-sidad de La Habana. Un año más
tarde Montori publicó un breve estudio sobre algunos fenómenos
lingüísticos motivados por la influencia de los dialectos
y las lenguas africanas en el español de Cuba.
En 1935, Ciro Espinosa publicó su trabajo sobre La evolución
fonética de la lengua castellana en Cu-ba, en el que hizo un análisis
de la realización de algunos fonemas consonánticos del español
de Cuba. Tres años después apareció un trabajo sobre
el tl como grupo medial, de Alfredo Padrón.
En 1956 Adolfo Tortoló escribió en el Boletín de
la Academia Cubana de la Lengua sobre la pronun-ciación hispanoamericana,
cuya tesis fue aceptada por la Academia Española. Dos años
más tarde, en 1958, Néstor Almendros publicó su Estudio
fonético del español en Cuba.
En 1963 apareció en la revista Universidad de La Habana el trabajo
de Concepción Alzola El habla popular cubana, en el que describió
las características principales de “las hablas particulares
cubanas conocidas como lengua bozal y lengua criolla.
En los últimos años se ha podido observar una marcada y
positiva tendencia hacia la investigación regional, como La pronunciación
del idioma español en el centro de Cuba y La geminación
de conso-nantes en el habla de Trinidad o bien Algunos fenómenos
fonéticos en los límites de un sintagma (http://laurencio.webz.cz/cubanos/linguistica/conson.pdf).
5 Características intralingüísticas
5.1 La Fonología
En cuanto a los vocales solamente hay cambios mínimos a lo que
se refiere a la rápidez de hablar (Sprechtempo) en Cuba. Como rasgo
más claro se puede decir que ocurre una prolongación de
las vocales de los sonidos finales (Auslautvokale) para sustituir el morfema
del plural -s.
Muy característico del español de Cuba es que pronuncian
las consonantes oclusivas tanto sordas como sonoras, con débil
tensión y timbre suave.
Los /b/ y /ß/ son alófonos que se ponen en Cuba en una variante
libre, como se ve en los ejemplos, invitar [inßitar], uva [uba].
Otro fénomeno es la /y/ que es fuerte y se resiste a la elisión.
En cuanto a la /d/ intervocálica hay que mencionar que se pierde
y que concierne principalmente los sufijos. Pero también desaparece
en muchas palabras banales, como en puede [pué], para nada [pa
na], todo [tó], cansado[kansád:o] o en patada [patá].
Los oclusivas intervocálicas /p/, /t/, /k/ se sonorizan con no
poca frecuencia. La p puede asimilarse o bien desaparecer, como en aceptable
[aset: áble]. La k desaparece en muchos casos, como doctor [do-tól]
Otra característica del español de Cuba es que hay una debilitación
(Schwächung) del sonido final /b/ y por eso hay la tendencia de confusión,
por ejemplo [ars`welto] (=absuelto). Su pronunciación no difiere
de aquella del español peninsular. Aparece en posición inicial
absoluta después de pausa y en interior de palabra precedida por
consonante nasal. Sin embargo, en casos aislados puede escucharse en su
lugar una b fricativa, vamos [bámo]. Ante el diptongo ue puede
desaparecer, como en bueno [wéno]. Y también se puede escuchar
a veces en lugar de la b una g fricativa, vuelta [gwélta].
En cuanto a los sonidos fricativos hay que mencionar que el /x/ equivale
a /h/ , como se ve muy bien en los ejemplos de queja [keha], hambre [`hambre]
o jamás [na`ma].
Además se debilita la /s/ final de sílaba y de palabra en
un aspiración [h], mientras que es más habitual la elisión
completa antes de pausa: más [má], arroz [a`ro], mismo [mimo],
las costas [la ko ta], tene-mos [tenemo].
Se confunde la /r/ y /l/ como se ve muy bien en estos ejemplos, comer>comel;
venir> venil; cerebro> celebro, pero también se confunde
la /l/ y la /r/, dulce>durce.
Además se puede omitir la /-r/ al final, como muestra este infintivo:
tocá y no tocar. También hay una neutralización de
/rr/ y /r/, se refieren a la tierra y dicen tiera.
Muy típica para Cuba es la geminación de la consonante siguiente,
cuerpo> cueppo; suerte> suette; olvidado> ovvidao.
El sonido inicial /r/ desaparece en algunas palabras muy usadas, como
señora> señoa, para> pa.
En cuanto a los sonidos nasales se puede decir que en posición
final de sintagma y final de palabra prevócalica se velariza la
/n/ [`tjene?].
Y en cuanto a los sonidos palatales hay un ejemplo muy bueno, el Yeísmo.
La /j/ se hunde en Cuba y también el cambio de /j/ y /t/ a /ñ/
es muy típico para Cuba lo que se puede ver en estos ejemplos,
llá-malo> ñámalo; chato> ñat (López
Morales, Pág. 107-135; Kubarth 1987, Pág. 91-98; Lipski
1994, Pág. 256-258).
5.2 Morfosintaxis
Las divergencias morfosintácticas en el español de Cuba
corresponden a las divergencias conocidas de la Latinoamérica entera.
Se puede considerar el cambio del genéro, la jefa, formas arcaicas
como hai-ga o truje, la concordancia del plural en cuanto a los verbos
impersonales, hacen años, el usado prefe-rido del perfecto simple
y del futuro perifrástico (Kubarth 1987, Pág. 91).
El español de Cuba emplea de modo uniforme tú como pronombre
familiar. En el uso actual, este tra-tamiento se extiende a las personas
que se acaba de conocer en circunstancias donde el usted sería
más común en otros dialectos del español. Como pronombre
en la posición como objeto se encuentra mu-chas veces el te en
lugar de os, “vos ni te ucupai(s) de mi (Kubarth 1987, Pág.
92).
Otra característica es que cuando hay un “se” precedente
se usa más el “le” y “les” que “la”
y “las”. Por ejemplo se le ve en la tienda todos los días
y no se la ve. Y también no se dice una cuando se habla de una
mujer, pero uno. Está uno cansada de tanto hablar
(http://www.najit.org/proteus/v9n3/rivas_v9n3.htm).
Los cubanos usan decir a cuando una acción empieza. Por ejemplo
dicen Estábamos listos para salir, cuando de pronto dijo a llover
y tuvimos que quedarnos en casa
(http://www.najit.org/proteus/v9n3/rivas_v9n3.htm).
En cuanto al voseo en Cuba se puede mencionar la obra de Esteban Pichardo,
Diccionario provincial de voces cubanas. En esta obra aparecieron muy
valiosos datos para el conocimiento del español hablado en Cuba
en el siglo XIX. Fue Pichardo quien consignó por primera vez el
voseo en la isla. Dice que el antiguo pronombre personal vos es muy usado,
por ejemplo vos habís visto, vos sabís esto o vos habéis
visto. (Lopez Morales, Pág. 136-138)
Lo que es muy típico también es que el español de
Cuba prefiere los diminutivos en –ico cuando de adjunta a una raíz
terminada en /t/ o /d/ como ratico, momentico.
Además muchos sufijos derivados de topónimos, que admiten
distintas variantes en los países hispano-hablantes, convergen
en –er, como se vee en habanero, santiaguero, guantanamero (Lipski
1994, Pág. 258).
Se usa más la preposición para en vez de en, como este ejemplo
muestra, Cuca está para el campo.
Es muy difícil entender el sentido cuando se sabe como se habla
en Cuba dado que los cubanos usan lo cual y en vez de pero. Nunca voy
a la pelota, lo cual él sí.
Las preguntas parciales sin inversión son la regla cuando el sujeto
es un pronombre: ¿Qué tú quieres? ¿Cómo
usted se llama?.
Para muchos cubanos, colocar el pronombre sujeto en una posición
postverbal da un tono agresivo a la pregunta. El adverbio más precede
a la palabra negativa en las combinaciones más nunca, más
nada, más nadie ( http://www.najit.org/proteus/v9n3/rivas_v9n3.htm).
En el español de Cuba los sujetos léxicos de los infinitivos
son habituales, y en el caso de para se pro-duce con la exclusión
casi total de las construcciones en subjuntivo en el habla informal: ¿Qué
tu me recomiendas para yo entender la lingüística? (Lipski
1994, Pág. 259).
Pero también hay fenómenos muy característicos del
español cubano debido al fuerte influjo africano. Según
la muestra del habla de los ancianos negros, el habla cubano evidencia
muchos rasgos lingüísti-cos que se apartan en cierto grado
del español “estándar” y se confunden con las
hablas populares cu-banas. Tales fenómenos se caracterizan por
la reducción consonántica, la abertura vocálica y
las altera-ciones morfosintácticas. En cuanto a la morfología
verbal se puede decir que hay variantes que repre-sentan desviaciones
de la norma morfológica del español. Estas modificaciones
dentro del sintagma verbal podrían resumirse en las siguientes
categorías. Hay una sustitución del paradigma verbal, es
decir la ausencia de concordancia entre el sujeto y el verbo y la sustitución
de otra variante, por ejem-plo el cambio de tiempo, modo, de la persona
o del número. En el ejemplo lo muchacho se ponía y le decía
algo, él decía se ve bien que estos hablantes han sistematizado
el uso verbal de la tercera persona singular, independientemente del sujeto
que desempeña la acción. El uso del plural en lugar del
singu-lar es un fenómeno atípico, como en este ejemplo El
cubano son muy caliente. En cuanto al uso de los tiempos se puede ver
que hay una gran diferencia entre el español estándar y
el afrocubano. Era meno, el arró pero había harina entonce
eso es (en vez de era) lo que se comía. Además se reduce
la forma verbal estar en todos los tiempos simples, personas y en el número.
En este ejemplo se ve esta caracte-rística muy bien, llegué
poqque taba (en vez de estaba) la gente. También hay una alteración
en las formas infinitas, sea mediante la /r/ apocopada, la /e/ paragógica
o la extensión de uso. Se elide el ver-bo copulativo y otros usos
del sistema verbal distanciados de la norma hispánica (Ortiz Lopez
1998, Pág. 74-94).
El sistema nominal sigue un comportamiento bastante similar al verbal,
caracterizado por la simplifi-cación de rasgos pertenecientes al
número y al género, a los determinantes, nombres, pronombres
y adjetivos. En cuanto a la morfología nominal hay que mencionar
que hay una resilabificación del fo-nema /s/ en nombres del español
iniciados en vocal después de un determinante o una palabra termina-da
en /s/. Como resultado se producen nuevas formas léxicas como saño
(años), sombre (hombres) o sijo (hijos). En la morfología
pronominal se puede ver una característica bastante interesante.
Se usa más el pronombre eso en lugar de la forma femenina singular
o plural, como en este ejemplo, Celestina y Petrona, eso (y no esas) eran
cubana ya.
También en cuanto a los aspectos sintácticos podemos identificar
algunos rasgos que se aparten del español cubano “estándar”
y van contra con las normas del español general. Existe una redundancia
de pronombres de sujeto, la elisión de a personal, de la preposición
de y en. Además se usa una doble negación. En este ejemplo
se ve muy bien la doble negación, no sé no (Ortiz López
1998, Pág. 95-115).
5.3 Léxico
Primero hay que mencionar los elementos indígenas: En contacto
con el nuevo mundo los españoles tomaron muchas palabras indígenas
para la fauna, la flora, la alimentación y la religión.
Los nombres para los lugares son muy caracterizados de los idiomas nativos.
Hay también la tendencia de utilizar palabras indígenas
con función semántica. Fueron tomadas palabras como hamaca,
papaya o huracán.
Aunque por las crónicas y demás documentos conservados se
sabe que Cuba estuvo habitada en tiem-pos históricos por tres grupos
culturales indocubanos bien definidos, conocidos por los nombres de guanahatabeyes,
siboneyes y taínos. Se puede decir que los siboneyes y taínos
hablaban una misma lengua con algunas diferencias dialectales. De los
siboneyes los cubanos tomaron la mayor informa-ción sobre la flora,
fauna y culturas indoantillanas. Es bien cierto que la inmensa mayoría
de los in-doamericanismos que hoy día utilizan los cubanos proceden
de la lengua que hablaban los taínos y siboneyes. Pero también
existen numerosos vocablos procedentes de otras lenguas aborígenes
ameri-canas habladas en otras latitudes. Los primeros esclavos indoamericanos
introducidos en Cuba fueron los lucayos. Éstos hablaban una lengua
aruac. Después siguieron los caribes insulares y éstos hablaban
una lengua de origen caribe. Poco tiempo después comenzó
la introducción de los caribes continenta-les y hablaban diversas
lenguas caribes (Bernal 1986).
Del léxico africano se tomó algunas palabras de la religión,
de la parentela, de la música y del baile, palabras como cúmbila,
butuba o ebión son muy usadas. Otro factor muy importante es el
habla bozal que es una variedad imperfecta del portugués o español.
A mediados del siglo XV, los portugueses iniciaron el acercamiento directo
con pueblos negros de la África Occidental con el propósito
de iniciar el proceso de la compra y venta de esclavos africanos. Durante
la época de la colonización, la existen-cia de esclavos
al servicio del blanco peninsular era bastante común. A partir
de la conquista, años antes, se produjo un intercambio comercial
hispano-africano y eso fue la base para la entrada de espa-ñoles
en la actividad de compra de esclavos, propiciando una fuerte disputa
entre portugueses y espa-ñoles en cuanto al control del mercado
esclavista. Por lo tanto, la importación del elemento negro di-rectamente
desde el continente africano contribuyó a la institucionalidad
de los negros en el contexto español. Desde el punto de vista lingüístico,
los esclavos nacidos en África y exportados a suelo euro-peo desarrollaron
una variedad imperfecta del portugués o español, conocida
como habla bozal. Parece ser que con la implantación del mercado
esclavista surgió la necesidad de un instrumento de comuni-cación,
en este caso el habla bozal (Ortiz López 1998, Pág. 33-36).
El español se convirtió en lengua franca y los esclavos
lo utilizaron para comunicarse con sus amos y con otros esclavos de diferentes
etnías. Sin embargo el esclavo intentó conservar su lengua
nativa como forma de preservar el culto. Con el tiempo se empezaron a
sentir las diferencias entre el español hablado por los negros
bozales y los negros criollos nacidos en Cuba los que se expresaron en
español sin dificultad.
Otro aspecto interesante del lenguaje de los negros esclavos conocido
por bozal, es el uso de voces de procedencia inglesa, que también
se oyeron en boca de los negreros, al dirigirse a los esclavos en los
barracones. En fin se puede decir que la influencia subsaharana no poseía
un carácter conversa-cional, sino más bien ritual (Paz Pérez
1988, Pág. 16-21).
La abolición de la trata negrera en 1845 motivó la introducción
de las inmigraciones asiáticas. Los chinos constituyeron el grupo
más numeroso. Éstos llegaron a territorio cubano en 1847.
Eran emplea-dos en los trabajos agrícolas junto a los negros. La
plantación cubana resultaba tan brutal para el chino que se suicidaron
entre 1850 y 1860 5000 chinos. Los chinos preservaron su lengua como lengua
fami-liar y también publicaron periódicos en su propia lengua.
Además vinieron otros asiáticos como los indostanos que
llegaron a Cuba desde la India. El aporte lingüístico fue
muy pobre. Sólo se pueden escuchar palabras como, bambú,
champú, charo, biombo y soya (Paz Pérez 1988, Pág.
21-24).
La influencia del inglés se pudo sentir ya desde el siglo XIX cuando
las relaciones económicas entre Cuba y los Estados Unidos comenzaron
a solidificarse. En 1951 los inmigrantes británicos, norteame-ricanos
y canadienses constituían el 12% del total de extranjeros en Cuba.
El influjo de la lengua ingle-sa sobre el español no es esencialmente
atribuible a esto, sino también al estado de dependencia eco-nómica.
Los anglicismos penetraron el español de Cuba y en el de los países
hispanohablantes, especí-ficamente en las esferas del deprote y
de la técnica. En la esfera del deporte, la importación
de térmi-nos ha sido tan fuerte, que muchos de ellos fueron asimiliados,
adaptándose su fonética a la de nuestra lengua: fútbol,
béisbol, basquetbol.
No obstante que de la Península procede gran número de galicismos
presentes en el español de Cuba, se puede afirmar que el influjo
de la lengua francesa en el léxico cubano comenzó a hacerse
sentir más a partir de la Revolución Haitiana cuando muchos
haitianos negros y muchos franceses blancos llega-ron a las plantaciones.
Un montón de galicismos se introdujo, como chemis, bidel, resaturant,
ama-teur, balance y muchos más (Paz Pérez 1988, Pág.
24).
Queremos mencionar también la influencia de las lenguas de la Europa
oriental. La orientación eco-nómica y política de
la Cuba moderna hace comprensible la adopción de elementos léxicos
de los paí-ses de la Europa oriental. Al contrario del inglés
son traducciones del presto, que muestran estos ejem-plos, microbrigadas
de la construcción, planta piloto o sobrecumplir la norma (Kubarth
1987, Pág. 89-93).
6 Resumen
Durante el desarrollo de este trabajo hemos descrito y elaborado un análisis
en torno a los rasgos morfosintácticos y léxico-semánticos
del habla cubano de hoy. Además, el acercamiento a algunos de los
fenómenos presentados en este estudio, es fundamental a la hora
de establecer vínculos entre éstos y las modalidades habladas
en la Península Ibérica y la ‘lengua de los esclavos’.
En Cuba se asentó parte del contingente de conquistadores que estaba
bajo el mando de Velázquez. Castellanos, andaluces, catalanes,
vascos, canarios y otros emigraron posteriormente a Cuba en bus-ca de
una situación económica mejor. Gran parte de ellos decidió
instalarse en la villa habanera, donde se podían escuchar, además
de la lengua española – que era la oficial – todos
los dialectos peninsulares. En el transcurso del tiempo, los indígenas
fueron desapareciendo diezmados por el régimen de trabajos impuesto
por los colonizadores y las enfermedades traídas por los europeos.
Con ellos desapareció también su lengua, la cual sólo
dejó su huella en el plano léxico. En los co-mienzos del
siglo XVI apareció otro elemento que influyó, en cierta
medida, el desarrollo del espa-ñol de Cuba. Este elemento es el
esclavo negro traído de diferentes regiones de África, que
se vio precisado a utilizar el español como lengua franca. Su presencia
en Cuba quedó reflejada en el es-pañol cubano en el plano
léxico y, supuestamente, en el fonético. Todo esto nos revela
que en Cuba se produjo una variedad de lengua que se apartó totalmente
de la norma académica, la cual coincide por razones históricas
con la norma madrileña. Las lenguas que han influido el español
cubano si-guen dejando también hoy sus huellas en el español
coloquial de Cuba.
Respecto a la connotación negativa de una parte del léxico
de origen africano, el futuro dependerá de los cambios de actitudes
que sobre ella y sus usuarios genere la comunidad lingüística
cubana. Según las actitudes que actualmente provocan estas palabras,
su entrada a círculos formales resulta poco probable. Por un lado,
los educadores, los medios de difusión cultural y muchos académicos
incluyendo a lingüistas cubanos, no dejan de considerarlas como elementos
vulgares que empobre-cen el lenguaje, contribuyendo al rechazo de estas
formas y al uso restringido de las mismas en los sociolectos populares
y/o marginales y en contextos informales. Desde otra perspectiva, las
fuerzas jóvenes e innovadoras de la lengua las usan y las difunden
con mayor fuerza. La variación léxica africana no limita
el vocabulario de los usuarios, sino que lo enriquece.
En conclusión, a base de los hallazgos de este estudio, resulta
difícil rechazar la existencia de fenó-menos semicriollos
en la diacronía del español cubano. Sin embargo, la situación
científica actual impide ver una lengua del todo criolla en el
habla cubano y consideramos que no solamente lingüis-tas se deberían
ocupar más de esta variación del español respecto
a la normalización y estandardiza-ción, sino también
los políticos respecto a la aprobación de leyes que obliguen
la enseñanza obliga-toria del español cubano en las escuelas.
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en Hispanoamérica. Madrid: Gredos 1986
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Lipski, John M.: El español de América. Madrid. 1994
López Morales, H.: Estudios sobre el español de Cuba. Madrid
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am Main 1994
Ortiz López, L.A.: Huellas etno-sociolingüísticas bozales
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Paz Pérez, C.: De lo popular y lo vulgar en el habla cubana. La
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