2 Introducción
La novela picaresca alemana es todo lo contrario del tipo de novelas que
hasta entonces fueron publicadas. Describe un mundo real y actual. Los protagonistas
son mendigos, estafadores y prostitutas. También los escenarios se
trasladan más bien hacia la calle, las plazas, los campos y los puertos
que hacia el palacio. Este tipo de novela enseña la parte oscura
del país: el hambre, el desempleo, la corrupción etc. Durante
su desarrollo hubo importantes cambios económicos, sociales y políticos
y las guerras empeoraban aún más la situación general.
Desde los comienzos hasta la publicación de las últimas obras
importantes, se pueden observar muchos altibajos tanto en la nobleza y aristocracia
como en la clase baja (Goerlitz 1991, Pág. 62). Los fondos sociales,
políticos y económicos fueron un motivo principal para que
naciera este género literario.
En los últimos años, la novela picaresca se ha convertido
en uno de los temas más populares de la literatura. Sobre todo en
la germanística y anglística, el desarrollo de características
estructurales ha sido llevado adelante. En la romanística en cambio
la mayoría de los trabajos se limitan a la novela picaresca española
de los siglos XVI y XVII. Dado que el desarrollo científico en este
campo es muy diverso, recurro sobre todo a publicaciones de los años
1983 hasta 1994.
A continuación quiero desarrollar la novela picaresca alemana en
comparación con la española. Una atención especial
merece la cuestión de la definición entre la novela picaresca
y el género alemán Bildungsroman. La parte principal de mi
trabajo es el desarrollo de la novela picaresca en Alemania y debido a que
esta temática es muy amplia, quiero concentrarme en dar una impresión
general y describir más de cerca solamente dos obras que serán
las obras más representativas. Por lo general voy a tratar el tiempo
a partir del siglo XVII hasta hoy conservando la misma manera de proceder
para cada siglo. Voy a empezar explicando el fondo histórico y social
para que el desarrollo literario respecto a la novela picaresca sea mejor
comprensible. A continuación mencionaré los autores más
importantes con sus obras relevantes para el presente tema. Al final de
mi trabajo haré un resumen de lo dicho y daré algunas razones
para explicar por qué la novela picaresca alemana se desarrolló
así y no de otra manera.
3 Problemática de la definición genérica
La cuestión de la unidad genérica ha sido muy discutida
para mucho tiempo. Hay críticos que defienden la opinión
que en el caso de Alemania, este tipo de novela no debe ser definida picaresca
porque existen demasiadas diferencias en comparación a la novela
picaresca tradicional española. Muchos históricos de literatura
han propuesto restringir la novela picaresca sólo a ciertos textos
españoles de entre 1554 y 1650 y como máximo a algunas obras
no españolas que muestren influencias directas de las bases ibéricas.
Otros críticos en cambio, definen el género alemán
de tal manera que las características picarescas pueden ser observadas
también en obras del siglo XX. A través de este método
el nuevo pícaro viene descrito de un modo que casi no se puede
ver la relación con sus orígenes españolas (Jacobs
1983, Pág. 25-26).
Otro problema es la interferencia entre el género picaresco y el
género educativo. Hay críticos literarios que ven en la
novela picaresca un subgénero del Bildungsroman y otros que no
comparten esta opinión (Jacobs 1983, Pág. 25). En principio
los dos géneros tienen proveniencias y características totalmente
desiguales, pero al mirar este aspecto más de cerca se puede observar
que en el presente caso la definición es algo más complicada
porque los límites entre el uno y el otro género son algo
borrosos. No obstante los dos géneros tengan ciertos elementos
en común – ambos narran la vida de una figura central y se
concentran en la relación del protagonista hacia su entorno social
– hay también diferencias importantes que invitan a separar
los dos tipos de novela. La más importante es que en la novela
picaresca el pícaro no pasa por un proceso de educación
moral. Además, el pícaro del Bildungsroman nunca tendría
una vida basada sobre la criminalidad astuta. Otro elemento diferenciador
es el final. El Bildungsroman suele tener un fin harmónico en que
el protagonista alcanza un compromiso satisfactorio entre sus metas personales
y la realidad. También la descripción de la sociedad es
diversa. Aunque también en el Bildungsroman se pueden encontrar
engaños, tentaciones peligrosas y malicias existe siempre la posibilidad
que el protagonista alcance una buena posición en la sociedad y
una vida con ocupación productiva (Jacobs 1983, Pág. 29-32).
Con el paso del tiempo se ha llegado a un ideal genérico teniendo
en cuenta las características más importantes que tendrían
que estar presentes para poder hablar de una novela picaresca. No se trata
de convertir una obra picaresca en el prototipo del género, sino
más bien de aceptar ciertas libertades. A la hora de formular las
principales características del género picaresco, los críticos
están conformes. En primer lugar hay que mencionar el protagonista,
el pícaro, que proviene de circunstancias sociales bajas y muchas
veces dudosas. No tiene familia que le pudiera respaldar y como plebeyo
no le es permitido llevar armas a excepción del cuchillo. Además
evita la violencia porque carece de coraje. Otra característica
es que la novela picaresca viene narrada en la primera persona y se presenta
como justificación propia. De la diferencia entre el narrador y
el protagonista en las diferentes perspectivas salen muchas veces particularidades
estilísticas muy particulares. Además hay que añadir
que la novela picaresca es una novela episódica. Los episodios
nacen de la circunstancia que el protagonista cambia varias veces de amo.
En cada empleo tiene suficientes ocasiones para poner en evidencia a sus
amos y su clase en manera irónica y satírica. En cuanto
al contenido, el pícaro pasa siempre una carrera de estafador con
mucho altibajos nunca perdiendo de vista la superación de la miseria
(Neuschäfer 1997, Pág. 134). Cumpliendo solamente algunas
de las características mencionadas se ha conseguido encontrar un
esquema suficientemente flexible para ofrecer la supervivencia del género
y el paso a otras literaturas y épocas nacionales está asegurada
(Jacobs 1983, Pág. 36).
4 Desarrollo de la novela picaresca en Alemania
La cuestión sobre los antecedentes y el origen de la novela picaresca
ha sido muy discutida y aún no puede ser respuesta con una convicción
absoluta. Parece tener sus orígenes en un texto escrito alrededor
del 160/170 d.C. en el que había forma autobiográfica y
el esquema del servidor de muchos amos. También unas sátiras
que aparecieron 10 años antes y la figura de la Celestina de Fernando
de Rojas son muy convincentes. A finales del siglo XX apareció
la teoría que la novela picaresca tuviera su origen en las letras
de los humanistas (lettere volgari). Pero tal como viene generalmente
descrita el género picaresco hay que situar sus comienzos en la
mitad del siglo XVI en España para después poder encontrarlo
en Alemania a finales del siglo XVII y a principios del siglo XVIII (Neuschäfer
1997, Pág. 134-135).
4.1 El siglo XVII
La visión del mundo del siglo XVII se destacó a través
de contrastes. La idea del Memento-mori y Carpe-diem dominaron la visión
del mundo. Con la Guerra de los Treinta años, Alemania vivió
una decadencia política, económica y cultural. A partir
del 1648 se creó el absolutismo territorial y la influencia del
estado tuvo consecuencias en todos los campos de vida diaria. La vida
en las cortes tuvo como ideal la corte de Versailles. Se construyeron
edificios lujuriosos y se vivió con profusión
(http://www.literaturwelt.com/epochen/barock.html#geschichte). Muchos
ciudadanos pudieron mejorar su vida trabajando para la gente rica pero
los campesinos fueron cada vez más dependientes de sus hacendados.
Muchas veces no pudieron cumplir con sus deberes y se convirtieron en
sus súbditos (Goerlitz 1991, Pág. 62). Esto fue una de las
principales razones porqué hubieron tantos levantamientos de campesinos.
Pero también en las ciudades hubo conflictos sociales debido a
la persecución de judíos y brujas en muchas partes
(http://www.literaturwelt.com/epochen/barock.html#geschichte).
Los autores de aquella época fueron dependientes de profesores,
médicos, funcionarios, teólogos etc. porque nadie pudo vivir
de la literatura. La literatura barroca alemana fue con pocas excepciones
una literatura pública, generalizante y aprendizable. Entre otros
tipos de narrativa, el género narrativo y sobre todo el género
picaresco con carácter instructivo tuvo especial importancia (http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).
4.1.1 Primeras traducciones
La novela picaresca en Alemania tuvo sus comienzos con la traducción
del Lazarillo de Tormes en el 1614 en una versión no publicada.
Tres años más tarde salió un texto estampado a base
del Lazarillo castigado pero completamente cambiado. Se trataba de la
versión publicada en España a partir del 1573 después
de la censura. En esta versión, la crítica clerical es menos
fuerte y también la crítica irónica de la sociedad
fue eliminada. La característica más importante es sin embargo,
que el pícaro da la imagen que comportándose bien y según
las órdenes sociales se puede alcanzar un puesto admirado en la
sociedad de aquellos tiempos. Algunos años antes de la versión
del Lazarillo de Tormes, apareció en el 1615 la versión
alemana del Guzmán de Alfarache escrita por Aegidius Albertinus.
En ella utilizó la primera parte de la traducción alemana
y añadió la continuación falsificada de Juan Martí.
Pero también en las partes que pueden ser relacionadas con el original
español, se pueden registrar modificaciones profundas. En el 1626
fue publicada una nueva versión alemana del Guzmán de Alfarache
por Martinus Frewdenhold. En la mayor parte consiste de informes de viaje,
tratados curiosos e inserciones teoréticas. Por esta razón,
esta novela pierde su estructura épica (Jacobs 1983, Pág.
38-41).
4.1.2 Grimmelshausen y Beer
Como primera novela picaresca de origen alemana viene nombrado muchas
veces Simplicius Simplicissimus de Grimmelshausen. Melchior Sternfeld
von Fuchshaim (=Simplicius) cuenta las estaciones más importantes
de su vida. Después de la muerte de su madre vive, sin saber de
su proveniencia noble, en una granja en la región alemana Spessart.
Expulsado por un asalto de soldados es acogido por un ermitaño,
que más tarde resulta ser su padre y que le enseña la moral
cristiana. Después de la muerte del ermitaño, el camino
del protagonista le lleva al ambiente de oficiales alemanes y suecos donde
experimenta varias iniciaciones. Tras varios matrimonios, la figura principal
peregrina a Maria Einsiedeln, se convierte nuevamente en oficial, termina
su viaje errante en la región Schwarzwald, vive su historia familiar
y descubre el misterio del lago Mummelsee a través de un viaje
mitológico al reino de los Sylphen. Al cabo de un viaje lleno de
aventuras por Moscú, Corea, Japón, Macao, Constantinopla
y Roma, que demuestra la inseguridad, el carácter efímero
y la vanidad de la existencia humana, se instala, al mismo tiempo que
termina la Guerra de los Treinta Años, como ermitaño en
el Spessart. La continuación de la novela, la llamada Continuatio,
cuenta de una nueva marcha que le lleva como peregrino a Egipto. Después
de varias aventuras termina en una isla debido a un naufragio donde comienza
de nuevo una vida de ermitaño. A partir de ahora se dedica a escribir
sus experiencias. El resultado es la presente novela.
La novela está dividida en cinco libros. Cada libro consiste en
capítulos que a su vez están subdivididos en episodios.
Por esta razón se habla aquí también de una estructura
episódica que corresponde también con la novela picaresca
española. Simplicius Simplicissimus ha sido la novela barroca más
popular debido entre otras cosas a la presentación realista de
los acontecimientos en la Guerra de los Treinta Años. Cuenta de
la vida cuotidiana soldadesca y muestra rasgos autobiográficos
del autor. La narración en primer persona subraya la autenticidad
de lo presentado, o sea que garantiza la verdad de lo contado. El comienzo
y el final de la novela está en el primer y quinto libro, en los
que la vida del ermitaño juegan el papel más importante.
La obra se enfrenta a la guerra, la fe y la religión y presenta
al hombre puesto en peligro debido a su entorno que no tiene fe. Los motivos
son el hombre ingenuo respecto a la pureza, inocencia, fe y religión,
el motivo del ermitaño que significa la renuncia del mundo, el
motivo de los viajes. El motivo de la futilidad es el más importante
debido a que Simplicius se encuentra siempre en la cresta entre bueno
y malo, suerte y mala suerte etc. Durante toda la novela se conserva la
actitud crítica. Aparte de los comentarios críticos con
los acontecimientos actuales, una parte de la discusión crítica
es del tipo religioso y moral. A esto pertenecen también los diálogos
entre el protagonista y los clérigos sobre pecado y culpa, arrepentimiento
y penitencia tal como varios momentos en los que la figura principal se
acusa a sí mismo.
La novela empieza con un fuerte insulto contra advenedizos que a pesar
de su proveniencia de circunstancias sociales bajas, se comportan como
si apartenecieran a la aristocracia. El protagonista compara su propia
proveniencia y educación con aquella de los nobles de manera tan
exagerada y paradójica que consigue poner en evidencia lo absurdo
del afán de pertener a la alta nobleza. En principio no es Simplicius
quien se encuentra en el centro de la historia, sino más bien el
ataque a la aristocracia (Gutzwiller 1959, Pág. 19-20). La figura
principal no descubre su proveniencia aristocrática hasta muy tarde.
Pero proveniencia y vida ya no se corresponden y por eso su origen familiar
no tiene importancia. En este ámbito cae también el elogio
de los campesinos con los que empieza la historia. El acercamiento satírico
de la vida rural a la suntuosidad cortesana enseña que el narrador
no critica la estructura de las clases sociales, sino la moral de ella.
La figura principal no forma parte de este esquema jerárquico y
es por antonomasia una persona culpable que necesita redención.
No es extremamente malo ni bueno, sino que vive en tensión entre
ambos lados (Rötzer 1972, Pág. 131-132).
Pero la sátira debe ir más allá del trabajo compilatorio
y divulgar las propias experiencias de Grimmelshausen. La Guerra de los
Treinta Años es la experiencia básica que no ha superado
nunca y precisamente en el asalto de la caballería pesada aparece
por primera vez el motivo de la guerra. La descripción de este
asalto está caracterizada por contradicciones entre actuar con
razón y lo absurdo de hacer guerras. Simplicius huye del mundo
inútil al bosque donde encuentra su padre el ermitaño, que
representa todo lo contrario de lo que tiene valor en el mundo. Hasta
su muerte es el ideal para el protagonista. La sátira profana se
convierte ahora en una religiosa. La educación de la figura principal
ya no se basa en la razón humana sino en la moral cristiana (Gutzwiller
1959, Pág. 19-23).
Otro elemento común es el Desengaño cuando la figura principal
entra en el orden social y descubre la malicia y la hostilidad del mundo.
Es el cura quien le informa del ateísmo y la deshonestidad de sus
prójimos. El protagonista empieza a ser desconfiado debido a las
advertencias y a engañar a otros conscientemente para conservar
su seguridad y ventaja. Con esto pierde su inocencia ingenua, comienza
su astucia picaresca y se adapta a la maldad general de su entorno. En
el transcurso de la historia, Simplicius empieza a calar a la falsedad
y comienza a desempeñar diversos papeles y engañar a otros
para sacar provecho. Durante su viaje picaresco por el mundo se encuentra
muchas veces con personas que le exhortan y no pocas veces, la figura
principal comienza a reflexionar. Pero estos impulsos son fugaces e ineficaz.
El cambio definitivo ocurre cuando el protagonista se encuentra en la
isla en el Océano Índico y se mantiene lejos de toda ociosidad
dedicándose a reflexiones devotas. (Jacobs 1983, Pág. 42-45).
Más características picarescas aparecen en las novelas
del mismo autor Courasche (1670), Springinsfeld (1670) y Vogel-Nest (1672/75)
(Jacobs 1983, Pág. 53, 59, 61). En la novela Courasche, la figura
principal es una pícara que se comporta de forma agresiva y contrariamente
a los valores respectados de la sociedad. Que Grimmelshausen haya escogido
una protagonista femenina no era cosa nueva. La novela más importante,
Pícara Justina fue traducida al alemán en el 1620/27. La
pícara pasa por muchos altibajos pero en suma se puede observar
una tendencia descendiente. Una diferencia hacia las novelas picarescas
españolas consiste en que la obra Courasche carece de comentarios
moralizadores. Pero esto no quiere decir necesariamente que haya una ruptura
definitiva con la novela picaresca española. En el Lazarillo de
Tormes y en el Guzmán de Alfarache se puede ver muy bien que este
género literario puede defenderse también sin este elemento.
Esta novela tiene que ser vista como obra complementaria y contraria al
Simplicissimus. La protagonista llega a ser un ideal negativo tendiendo
a la violencia, deshonestidad y enriquecimiento desenfrenado y sin escrúpulos.
El valor moral de esta novela parece encontrarse en la advertencia de
resistir a las seducciones que hay en el mundo (Jacobs 1983, Pág.
53-57).
Pero también después de Grimmelshausen se pueden observar
elementos picarescos en la novela del siglo XVII. Hay algunas modificaciones
y se hacen perceptibles esquemas extranjeros. La vida del pícaro
ya no viene interpretada desde el punto de vista religioso. La figura
principal se caracteriza más bien como un criminal que al final
de la historia empieza una carrera de comerciante. Las figuras principales
suelen provenir de circunstancias respetables pero van por mal camino
y hacen todas aquellas cosas que están prohibidas por la moral
burguesa. Este detalle marca también fuertemente la vida amorosa
del protagonista y se destaca del pícaro español. A finales
del siglo XVII, la novela picaresca está ya tan modificada que
apenas se pueden observar elementos en común con aquella de Grimmelshausen.
En el género narrativo de esa época se puede en el mejor
caso notar elementos formales y de contenido que correspondan con la novela
picaresca. Pero hay una excepción: la obra Jucundi Jucundissimi
de Johann Beer, publicada en el 1680. La novela está escrita en
primera persona y cuenta la vida de una figura proveniente de circunstancias
pobres. Pero el protagonista no es criado de varios amos y tampoco pasa
por una serie de aventuras. Es el criado de solamente una dama noble que
está buscando su hija que se escapó de casa. Después
de algunos pequeños acontecimientos y al final de la historia,
el protagonista se casa con la hija de la señora del castillo.
Aparte de que al protagonista de esta obra le falta la inseguridad e inquietud
también consigue llegar a una posición social renombrada
y confortable por lo que se diferencia considerablemente de la novela
picaresca tradicional. Las novelas de este autor se caracterizan sobre
todo por intermedios en los que cuenta la vida picaresca de diferentes
figuras. Una diferencia importante respecto a Grimmelshausen se encuentra
en que las intenciones religiosas y morales ya no están en primer
plano sino que se quiere divertir al público mediante una historia
llena de acontecimientos curiosos y sensacionales(Jacobs 1983, Pág.
63-67). Desde el punto de vista restrictivo, la novela de Beer no puede
ser clasificada como picaresca, sin embargo se pueden observar numerosos
características formales y en cuanto al contenido.
4.2 Los siglos XVIII y XIX
En el siglo XVIII se habla generalmente del comienzo de la era moderna.
La ilustración es un movimiento europeo en el que se creyó
resolver todo tipo de problemas con el racionalismo y empirismo (http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).
En las ciudades nació una nueva clase burguesa que vivía
del comercio y empezó a acumular propiedades y dinero. Poco a poco
desapareció el feudalismo y las tensiones entre la nobleza y la
burguesía crecieron. Los burgueses ya no aceptaron el dominio de
los nobles, sino exigieron sus derechos de autodeterminación. Se
refirieron a los representantes de la Ilustración que estuvieron
a favor de un dominio del sentido común (http://www.literaturwelt.com/epochen/aufklaerung.html).
Debido a que los burgueses muchas veces fueron pendientes económicamente
del estado absolutista, intentaron conseguir una reforma y no una revolución.
En los años treinta y cuarenta, el deseo de leer libros creció
fuertemente aunque todavía la mayoría de la población
no supo leer. El tipo de lector cambió del lector intensivo al
excesivo y también mujeres empezaron a interesarse. Para ahorrar
dinero se crearon comunidades de lectura y bibliotecas de préstamo.
El escritor libre tuvo que financiarse la vida con su trabajo lo que le
permitió por una parte ser más libre en sus creaciones pero
por otra parte tuvo que aceptar ingresos inseguros. A finales del siglo
XVIII, al principio los alemanes celebraron la Revolución Francesa.
Pero más tarde dieron la espalda a este acontecimiento porque creyeron
que el país todavía no estaba listo para una revolución.
Lo que si les estuvo claro fue que ciertos cambios eran necesarios. En
este caso la literatura sirvió de instrumento para mejorar la moral,
pero debido a que sólo una pequeña parte de la población
leía los clásicos de aquella época, el resultado
deseado no fue más que una ilusión. El género narrativo
de aquel siglo se caracteriza por la carencia de reglas y formas y sinceridad.
Su objetivo principal es distraer el público e instruirlo (http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).
Aunque el siglo XIX se caracterice todavía por el cambio de una
sociedad noble a una sociedad burgués, hay apenas opiniones públicas
críticas. Muy importante para esta modificación son las
reformas de Prusia entre 1807 y 1814. En ella se empezó a pensar
en la liberación de los campesinos, libertad de profesión,
reforma de la educación y emancipación de los judíos
(http://www.literaturwelt.com/epochen/romantik.html).
Los autores del romanticismo alemán rechazan la Revolución
Francesa y se resisten a utilizar la literatura como instrumento político.
La libertad negada en la realidad la encontraron en la literatura. La
literatura romántica se caracteriza a través del renacimiento
de la Edad Media alemana, formas literarias híbridas y aspiración
hacia una literatura universal.
El período entre 1815 y 1848 estuvo caracterizado por el conflicto
entre las tendencias restaurativas y revolucionarias. Los escritores se
retiran a un ambiento no político y conservativo y casi nunca se
enfrentan a cuestiones socio-políticas. En la segunda mitad de
este período, la literatura empezó a ser más liberal
y con el tiempo también socio-política.
El realismo burgués empezó con la Revolución burgués
y terminó con el naturalismo. La burguesía renunció
al poder político a partir del 1848 y se aseguró de esta
manera tranquilidad y orden social y prosperidad. Como consecuencia de
la unificación de Alemania en el 1871, el país se convirtió
en un estado industrial. Las consecuencias de la industrialización
fueron el crecimiento de las ciudades y de la población y el emprobecimiento
del proletariado y de la gente que trabajaba en las industrias. Los escritores
intentan disolver la diferencia entre la realidad objetiva y sus anhelos
personales.
El naturalismo los autores se volvieron en contra de todas las convenciones,
el orden social, situaciones precarias sociales. La cuestión social
fue cada vez más candente debido a las crisis económicas
y la urbanización. Los escritores se mudaron a los barrios de trabajadores
de las grandes ciudades para vivir y poder describir la miseria de las
clases más bajas
(http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).
Durante los siglos XVIII y XIX, las novelas picarescas parecen haber
desaparecido por completo de la literatura alemana. Si bien siguió
habiendo traducciones de las novelas picarescas españolas, la atención
principal estaba en las novelas de aventura que se distinguían
en varios elementos de la novela picaresca tradicional y no se puede hablar
verdaderamente de una continuación de la tradición picaresca.
Sin embargo se pueden ver algunas características picarescas formales
en el género aventurero como la estructura episódica o la
forma autobiográfica, y también hubo varios intentos de
crear obras picarescas, como por ejemplo Wilhelm Meisters Lehrjahre de
Goethe o Grünen Heinrich de Séller. Pero estos planteamientos
convencen igual de poco que el Taugenichts de Eichendorff. Las obras se
basan en la forma autobiográfica y en el pícaro como ser
marginado. En estas obras falta una importante característica de
la novela picaresca: el pícaro nunca se ve en situaciones de las
que se puede librar solamente con medios moralmente dudosos. Además,
en la mayoría de los casos, la novela termina con un final muy
satisfactorio para el protagonista (Jacobs 1983, Pág. 85-86). Una
posible razón por la que la novela picaresca se mantuvo en el fondo
de la literatura alemana durante aquel tiempo podría ser que tanto
autores como lectores burgueses no se pudieron identificar con la figura
del pícaro. La manera de vivir de un pícaro fue entonces
un ataque contra el orden moral y económico. Al público
ya no interesan tanto las necesidades de un excluido de la sociedad sino
los problemas que aparecen cuando hay que adaptarse a una cierta situación.
Y en este contexto la novela picaresca tuvo que despejar el camino al
Bildungsroman (Jacobs 1983, Pág. 89).
4.3 El siglo XX
La primera república democrática sobre territorio alemán,
después de la Primera Guerra Mundial, se caracterizó por
muchas crisis, contradicciones y batallas políticas. Paralelo a
esto existió un nuevo movimiento nacionalsocialista. El sistema
político de la República de Weimar fue muy inestable y la
situación empeoró en los últimos años de su
existencia. El desempleo de masa radicalizó la población,
intensificó las divergencias y facilitó a los nacionalsocialistas
alcanzar el poder.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los aliados anhelan una re-educación
política de los alemanes. En la literatura no hubo un nuevo comienzo
radical empezando desde cero, sino mas bien una continuación como
si nada hubiera pasado. Los años 50 se destacan por un ambiente
anticomunista y conflictos militares. En la literatura dominan temas con
llamamientos y contra rearmes militares. Pero la mayoría de la
población prefirió recuperar la pérdida de consumos
de los años anteriores. Las novelas del Posguerra fueron realísticas
y criticaron la situación social. En la década siguiente
hubo una recesión y desempleos colectivos. La consecuencia fueron
muchas demostraciones, en las que se manifestaron los temas principales:
la guerra del Vietnam, los problemas del Tercer Mundo y el apoyo de los
regímenes feudales. Muchos escritores de aquella época se
comprometieron políticamente lo que duró hasta los principios
de los años 70. En los mediados de los años 70 los escritores
se ocuparon mucho con su propia biografía. Problemas personales,
enfermedades, emociones y sentimientos fueron sus temas preferidos (http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).
4.3.1 Thomas Mann y Günter Grass
En el siglo XX renace la novela picaresca alemana con Die Bekenntnisse
des Hochstaplers Felix Krull de Thomas Mann que fue publicada en la primera
mitad del siglo citado.
Felix Krull es el hijo de un fabricante de champaña arruinado en
la región alemana Rheingau que ya en su juventud tiende a sobreestimarse.
Después del suicidio de su padre se ve obligado a trabajar para
mantenerse. Su talento para ponerse en escena y una ataque de epilepsia
fingido le salvan del servicio militar. Después de todo va a París
donde empieza a trabajar en un hotel en diversas posiciones. Su cambio
de identidad con el Marqués de Venosta trae un cambio. Dotado de
sus papeles y su fortuna comienza un viaje que resulta ser un viaje por
el mundo y que al mismo tiempo parece ser un viaje de formación.
Durante este tiempo conoce al profesor Kuckuck, cuya familia conocerá
en Lisboa. La nueva identidad del protagonista le abre el camino a la
sociedad aristocrática e incluso al permiso de una audiencia con
el rey de Portugal. Al final de la novela, no solamente está liado
con la hija del profesor sino que parece que también la esposa
de éste siente algo por la figura principal. Allí es donde
este fragmento de la novela termina.
El autor quería convertir la autobiografía en una parodia
de memorias de un estafador. Es evidente que hay algunas diferencias hacia
la novela picaresca tradicional como por ejemplo el manejo lúdico
con las asociaciones mitológicas. No obstante se pueden observar
también puntos en común como el pícaro como protagonista,
la descripción satírica de la sociedad o la estructura episódica.
También hay muchos elementos educacionales que corresponden al
género representativo del período burgués. Aunque
sea casi un proceso obligatorio que las formas literarias cambien a lo
largo del tiempo y que aparezcan nuevos contenidos, el autor mismo definió
su obra como una novela del género picaresco cuya base fue el Simplicius
Simplicissimus de Grimmelshausen (Jacobs 1983, Pág. 97-98).
El héroe simpático y al mismo tiempo dudoso de Thomas Mann
da a sus confesiones el nombre de “obra educativa”. Parece
desear para la descripción de su vida un significado que corresponde
a aquella del Bildungsroman. En efecto cuenta en esta obra el desarrollo
de una joven con no poco talento hasta aquel momento en el que éste
cree haber encontrado su manera de vivir y se defiende con seguridad y
éxito. Pero la obra educativa cae en un ambiente dudoso debido
a la relación narcisista sobre la carrera de un estafador. La exigencia
de escribir una obra educativa surge de las numerosas reglas mnemotécnicas
que introduce en las partes, según él, adecuadas. Estos
pasajes sorprenden ya que son pronunciados por una figura que no se asusta
de robos, artimañas y engaños. Pero para el protagonista
mismo no hay nada que le impida justificar su existencia también
ante principios estrictos (Jacobs 1983, Pág. 99).
Otra particularidad algo irritante en el desarrollo de Krull es que no
forma ni realiza su individualidad, sino que la deja desaparecer en los
diversos papeles que adopta durante la historia. Parece que no siente
ninguna necesidad de tener una identidad definida por una buena posición
social, trabajo fijo y relaciones sociales fijas. En los cambios de nombres
y papeles se puede ver que en la existencia del protagonista no hay nada
que pueda dar continuidad a la vida y una identidad fija a la persona.
Para la figura principal solamente existe una vida cómica y virtuosa
en diferentes disfraces (Jacobs 1983, Pág. 98-99).
El protagonista de esa obra demuestra su ser pícaro convirtiéndose
un “parásito” de la sociedad. La explota con todos
los medios del engaño pero nunca exige un cambio de autoridad o
distribución de propiedades. Aunque Krull sabe apreciar la vida
confortable, no se trata de poner las ventajas materiales en primer plano.
Fijarse en una cierta identidad no corresponde con su ser cómico,
tampoco si con esta posición se abriesen privilegios atractivos.
Su meta no es tanto el ascenso, la seguridad y la posesión sino
más bien el autogozo en un juego de rol variable fuera de cualquier
establecimiento social. Y aquí se destaca de la novela picaresca
en el sentido que la figura principal quiere mantener la distancia hacia
la sociedad porque cree no ser adecuado para la clasificación en
categorías convencionales. Por otra parte precisamente este comportamiento
lleva la vida del protagonista a seguir el esquema clásico de la
novela picaresca, porque rechazando una posición fija en la estructura
social, la biografía del protagonista se convierte en una serie
de aventuras con siempre nuevos bastidores. (Jacobs 1983, Pág.
100-101).
Pero la obra que más demuestra el renacimiento de la novela picaresca
alemana después del 1945 es Die Blechtrommel (1959) de Günter
Grass. Esta novela une en sí todos los elementos característicos
de la novela picaresca moderna y algunos de la tradicional. Se puede observar
en ella la narración autobiográfica, la novela social en
sentido amplio y un protagonista que se encuentra al borde del orden social
y percibe el mundo desde un punto distanciado. Una vez se muestra con
ganas de destruir todo a su alrededor y en otro momento se anhela la paz
de una cama de enfermo. La figura principal ya no es un pícaro
típico ni la víctima de una constelación de vida
funesta. Varios críticos literarios están de acuerdo en
que el protagonista no representa una figura realista, sino que es más
bien una creación artística. Su función es mostrar
una perspectiva que haga posible ver la distancia, fondos y subsuelos
y también las miradas malignas. Tiene que realizar la descripción
de un mundo sacado de quicio, una descripción que deja sin efecto
las interpretaciones tradicionales. La perspectiva del protagonista deforma
las proporciones y desvela todo aquello que anteriormente estaba al oculto.
Para el pícaro no existe un callarse discreto o pasar por alto
los detalles penosos. Al contrario: su manera de mirar está fijada
en la materialidad cruel de las cosas. Se caracteriza por una completa
indiferencia de la opinión moral y posición emocional (Jacobs
1983, Pág. 111-114).
5 Resumen
Desde el punto de vista histórico el punto de partida es muy parecido.
También en España hubo muchos cambios políticos y
entre la población se extendía el miedo y desconfianza de
la situación. Una cierta paralela se puede observar de la misma
manera en el desarrollo económico. Mucha gente, sobre todo la baja
nobleza no trabajaba lo que tuvo consecuencias negativas para los españoles
que pagaban sus impuestos. Gran parte de la población no consiguió
asegurarse su existencia y tuvo que recurrir a métodos no honrados
o incluso criminales para poder sobrevivir (Bauer 1994, Pág. 32-33).
Debido al desarrollo socio-político y económico también
en España hubo un gran descontento cuyas características
se reflejan tanto en las novelas picarescas españolas como en las
alemanas. Esta base es muy probablemente la razón porqué
en las novelas picarescas alemanas del siglo XVII se pueden observar tantas
características en común con las novelas picarescas españolas.
Todas las novelas tienen una forma autobiográfica y la mayoría
consiste en una relación de la vida del autor como justificación.
Se pueden observar muchos elementos satíricos y el pícaro
se preocupa casi siempre por su existencia. El protagonista describe el
mundo desde su punto de vista que comprende prácticamente en todos
los casos una perspectiva negativa. En las obras representativas la vida
del narrador está relacionada con la historia, pero no obstante
se mantiene en el fondo y como consecuencia es imposible hacerle ningún
tipo de reproche. También se mantiene a distancia con opiniones
subjetivas respecto a lo que hace o dice el pícaro. Los hechos,
en los que la realidad viene descrita de forma vulgar, no siguen siempre
un orden cronológico. Algunas novelas picarescas alemanas se destacan
en primer lugar por el detalle que el pícaro tiene padres y pasa
por lo menos unos años con ellos. No obstante este punto de partida,
crece sin adopción del sistema moral de la sociedad. Las diferencias
se deben principalmente a que los escritores en la mayoría de los
casos no conocieron las obras originales y que muchas traducciones no
fueron verdaderas traducciones sino novelas que se basaban en gran parte
en las obras originales.
La historia literaria ha enseñado que las novelas picarescas son
novelas de cambios. Sobre todo en tiempos de crisis socio-históricas,
este género vive una actualización. Con una forma divertida
y sarcástica pone situaciones en duda que más tarde han
sido siempre derribadas. En el siglo XVII ha sido el orden social del
feudalismo a través de la liberación económica de
la burguesía y con el paso del siglo XVIII al siglo XIX el cambio
del liberalismo a la democracia. Que formas y motivos picarescos reaparecen
cuando desaparece la posibilidad de superar una vida productiva y cuando
el Bildungsroman pierde su base ideal, explica porqué en el siglo
XX los escritores volvieron a interesarse tanto por el género picaresco.
El héroe del Bildungsroman se convirtió en una figura pícara,
la descripción de la sociedad empezó a tener huellas satíricas
y el desarrollo teleológico de la historia se transformó
en una serie de episodios. De hecho se pueden observar varias paralelas
con otras obras picarescas. El hecho que también existen diversas
diferencias se debe en gran parte a la enorme distancia temporal. Pero
esto no es motivo suficiente para no ver una novela picaresca también
en algunas obras del siglo XX, porque es evidente que el transcurso del
tiempo traiga también cambios en las formas literarias, variantes
y contenidos. La posibilidad que los géneros literarios puedan
sobrevivir se basa principalmente en la flexibilidad de los acuerdos formales
y de contenido de los que se definen.
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