2 Introducción
La novela picaresca alemana es todo lo contrario del tipo de novelas que hasta entonces fueron publicadas. Describe un mundo real y actual. Los protagonistas son mendigos, estafadores y prostitutas. También los escenarios se trasladan más bien hacia la calle, las plazas, los campos y los puertos que hacia el palacio. Este tipo de novela enseña la parte oscura del país: el hambre, el desempleo, la corrupción etc. Durante su desarrollo hubo importantes cambios económicos, sociales y políticos y las guerras empeoraban aún más la situación general. Desde los comienzos hasta la publicación de las últimas obras importantes, se pueden observar muchos altibajos tanto en la nobleza y aristocracia como en la clase baja (Goerlitz 1991, Pág. 62). Los fondos sociales, políticos y económicos fueron un motivo principal para que naciera este género literario.
En los últimos años, la novela picaresca se ha convertido en uno de los temas más populares de la literatura. Sobre todo en la germanística y anglística, el desarrollo de características estructurales ha sido llevado adelante. En la romanística en cambio la mayoría de los trabajos se limitan a la novela picaresca española de los siglos XVI y XVII. Dado que el desarrollo científico en este campo es muy diverso, recurro sobre todo a publicaciones de los años 1983 hasta 1994.
A continuación quiero desarrollar la novela picaresca alemana en comparación con la española. Una atención especial merece la cuestión de la definición entre la novela picaresca y el género alemán Bildungsroman. La parte principal de mi trabajo es el desarrollo de la novela picaresca en Alemania y debido a que esta temática es muy amplia, quiero concentrarme en dar una impresión general y describir más de cerca solamente dos obras que serán las obras más representativas. Por lo general voy a tratar el tiempo a partir del siglo XVII hasta hoy conservando la misma manera de proceder para cada siglo. Voy a empezar explicando el fondo histórico y social para que el desarrollo literario respecto a la novela picaresca sea mejor comprensible. A continuación mencionaré los autores más importantes con sus obras relevantes para el presente tema. Al final de mi trabajo haré un resumen de lo dicho y daré algunas razones para explicar por qué la novela picaresca alemana se desarrolló así y no de otra manera.

3 Problemática de la definición genérica
La cuestión de la unidad genérica ha sido muy discutida para mucho tiempo. Hay críticos que defienden la opinión que en el caso de Alemania, este tipo de novela no debe ser definida picaresca porque existen demasiadas diferencias en comparación a la novela picaresca tradicional española. Muchos históricos de literatura han propuesto restringir la novela picaresca sólo a ciertos textos españoles de entre 1554 y 1650 y como máximo a algunas obras no españolas que muestren influencias directas de las bases ibéricas. Otros críticos en cambio, definen el género alemán de tal manera que las características picarescas pueden ser observadas también en obras del siglo XX. A través de este método el nuevo pícaro viene descrito de un modo que casi no se puede ver la relación con sus orígenes españolas (Jacobs 1983, Pág. 25-26).
Otro problema es la interferencia entre el género picaresco y el género educativo. Hay críticos literarios que ven en la novela picaresca un subgénero del Bildungsroman y otros que no comparten esta opinión (Jacobs 1983, Pág. 25). En principio los dos géneros tienen proveniencias y características totalmente desiguales, pero al mirar este aspecto más de cerca se puede observar que en el presente caso la definición es algo más complicada porque los límites entre el uno y el otro género son algo borrosos. No obstante los dos géneros tengan ciertos elementos en común – ambos narran la vida de una figura central y se concentran en la relación del protagonista hacia su entorno social – hay también diferencias importantes que invitan a separar los dos tipos de novela. La más importante es que en la novela picaresca el pícaro no pasa por un proceso de educación moral. Además, el pícaro del Bildungsroman nunca tendría una vida basada sobre la criminalidad astuta. Otro elemento diferenciador es el final. El Bildungsroman suele tener un fin harmónico en que el protagonista alcanza un compromiso satisfactorio entre sus metas personales y la realidad. También la descripción de la sociedad es diversa. Aunque también en el Bildungsroman se pueden encontrar engaños, tentaciones peligrosas y malicias existe siempre la posibilidad que el protagonista alcance una buena posición en la sociedad y una vida con ocupación productiva (Jacobs 1983, Pág. 29-32).
Con el paso del tiempo se ha llegado a un ideal genérico teniendo en cuenta las características más importantes que tendrían que estar presentes para poder hablar de una novela picaresca. No se trata de convertir una obra picaresca en el prototipo del género, sino más bien de aceptar ciertas libertades. A la hora de formular las principales características del género picaresco, los críticos están conformes. En primer lugar hay que mencionar el protagonista, el pícaro, que proviene de circunstancias sociales bajas y muchas veces dudosas. No tiene familia que le pudiera respaldar y como plebeyo no le es permitido llevar armas a excepción del cuchillo. Además evita la violencia porque carece de coraje. Otra característica es que la novela picaresca viene narrada en la primera persona y se presenta como justificación propia. De la diferencia entre el narrador y el protagonista en las diferentes perspectivas salen muchas veces particularidades estilísticas muy particulares. Además hay que añadir que la novela picaresca es una novela episódica. Los episodios nacen de la circunstancia que el protagonista cambia varias veces de amo. En cada empleo tiene suficientes ocasiones para poner en evidencia a sus amos y su clase en manera irónica y satírica. En cuanto al contenido, el pícaro pasa siempre una carrera de estafador con mucho altibajos nunca perdiendo de vista la superación de la miseria (Neuschäfer 1997, Pág. 134). Cumpliendo solamente algunas de las características mencionadas se ha conseguido encontrar un esquema suficientemente flexible para ofrecer la supervivencia del género y el paso a otras literaturas y épocas nacionales está asegurada (Jacobs 1983, Pág. 36).

4 Desarrollo de la novela picaresca en Alemania
La cuestión sobre los antecedentes y el origen de la novela picaresca ha sido muy discutida y aún no puede ser respuesta con una convicción absoluta. Parece tener sus orígenes en un texto escrito alrededor del 160/170 d.C. en el que había forma autobiográfica y el esquema del servidor de muchos amos. También unas sátiras que aparecieron 10 años antes y la figura de la Celestina de Fernando de Rojas son muy convincentes. A finales del siglo XX apareció la teoría que la novela picaresca tuviera su origen en las letras de los humanistas (lettere volgari). Pero tal como viene generalmente descrita el género picaresco hay que situar sus comienzos en la mitad del siglo XVI en España para después poder encontrarlo en Alemania a finales del siglo XVII y a principios del siglo XVIII (Neuschäfer 1997, Pág. 134-135).

4.1 El siglo XVII
La visión del mundo del siglo XVII se destacó a través de contrastes. La idea del Memento-mori y Carpe-diem dominaron la visión del mundo. Con la Guerra de los Treinta años, Alemania vivió una decadencia política, económica y cultural. A partir del 1648 se creó el absolutismo territorial y la influencia del estado tuvo consecuencias en todos los campos de vida diaria. La vida en las cortes tuvo como ideal la corte de Versailles. Se construyeron edificios lujuriosos y se vivió con profusión
(http://www.literaturwelt.com/epochen/barock.html#geschichte). Muchos ciudadanos pudieron mejorar su vida trabajando para la gente rica pero los campesinos fueron cada vez más dependientes de sus hacendados. Muchas veces no pudieron cumplir con sus deberes y se convirtieron en sus súbditos (Goerlitz 1991, Pág. 62). Esto fue una de las principales razones porqué hubieron tantos levantamientos de campesinos. Pero también en las ciudades hubo conflictos sociales debido a la persecución de judíos y brujas en muchas partes
(http://www.literaturwelt.com/epochen/barock.html#geschichte).
Los autores de aquella época fueron dependientes de profesores, médicos, funcionarios, teólogos etc. porque nadie pudo vivir de la literatura. La literatura barroca alemana fue con pocas excepciones una literatura pública, generalizante y aprendizable. Entre otros tipos de narrativa, el género narrativo y sobre todo el género picaresco con carácter instructivo tuvo especial importancia (http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).

4.1.1 Primeras traducciones
La novela picaresca en Alemania tuvo sus comienzos con la traducción del Lazarillo de Tormes en el 1614 en una versión no publicada. Tres años más tarde salió un texto estampado a base del Lazarillo castigado pero completamente cambiado. Se trataba de la versión publicada en España a partir del 1573 después de la censura. En esta versión, la crítica clerical es menos fuerte y también la crítica irónica de la sociedad fue eliminada. La característica más importante es sin embargo, que el pícaro da la imagen que comportándose bien y según las órdenes sociales se puede alcanzar un puesto admirado en la sociedad de aquellos tiempos. Algunos años antes de la versión del Lazarillo de Tormes, apareció en el 1615 la versión alemana del Guzmán de Alfarache escrita por Aegidius Albertinus. En ella utilizó la primera parte de la traducción alemana y añadió la continuación falsificada de Juan Martí. Pero también en las partes que pueden ser relacionadas con el original español, se pueden registrar modificaciones profundas. En el 1626 fue publicada una nueva versión alemana del Guzmán de Alfarache por Martinus Frewdenhold. En la mayor parte consiste de informes de viaje, tratados curiosos e inserciones teoréticas. Por esta razón, esta novela pierde su estructura épica (Jacobs 1983, Pág. 38-41).

4.1.2 Grimmelshausen y Beer
Como primera novela picaresca de origen alemana viene nombrado muchas veces Simplicius Simplicissimus de Grimmelshausen. Melchior Sternfeld von Fuchshaim (=Simplicius) cuenta las estaciones más importantes de su vida. Después de la muerte de su madre vive, sin saber de su proveniencia noble, en una granja en la región alemana Spessart. Expulsado por un asalto de soldados es acogido por un ermitaño, que más tarde resulta ser su padre y que le enseña la moral cristiana. Después de la muerte del ermitaño, el camino del protagonista le lleva al ambiente de oficiales alemanes y suecos donde experimenta varias iniciaciones. Tras varios matrimonios, la figura principal peregrina a Maria Einsiedeln, se convierte nuevamente en oficial, termina su viaje errante en la región Schwarzwald, vive su historia familiar y descubre el misterio del lago Mummelsee a través de un viaje mitológico al reino de los Sylphen. Al cabo de un viaje lleno de aventuras por Moscú, Corea, Japón, Macao, Constantinopla y Roma, que demuestra la inseguridad, el carácter efímero y la vanidad de la existencia humana, se instala, al mismo tiempo que termina la Guerra de los Treinta Años, como ermitaño en el Spessart. La continuación de la novela, la llamada Continuatio, cuenta de una nueva marcha que le lleva como peregrino a Egipto. Después de varias aventuras termina en una isla debido a un naufragio donde comienza de nuevo una vida de ermitaño. A partir de ahora se dedica a escribir sus experiencias. El resultado es la presente novela.
La novela está dividida en cinco libros. Cada libro consiste en capítulos que a su vez están subdivididos en episodios. Por esta razón se habla aquí también de una estructura episódica que corresponde también con la novela picaresca española. Simplicius Simplicissimus ha sido la novela barroca más popular debido entre otras cosas a la presentación realista de los acontecimientos en la Guerra de los Treinta Años. Cuenta de la vida cuotidiana soldadesca y muestra rasgos autobiográficos del autor. La narración en primer persona subraya la autenticidad de lo presentado, o sea que garantiza la verdad de lo contado. El comienzo y el final de la novela está en el primer y quinto libro, en los que la vida del ermitaño juegan el papel más importante. La obra se enfrenta a la guerra, la fe y la religión y presenta al hombre puesto en peligro debido a su entorno que no tiene fe. Los motivos son el hombre ingenuo respecto a la pureza, inocencia, fe y religión, el motivo del ermitaño que significa la renuncia del mundo, el motivo de los viajes. El motivo de la futilidad es el más importante debido a que Simplicius se encuentra siempre en la cresta entre bueno y malo, suerte y mala suerte etc. Durante toda la novela se conserva la actitud crítica. Aparte de los comentarios críticos con los acontecimientos actuales, una parte de la discusión crítica es del tipo religioso y moral. A esto pertenecen también los diálogos entre el protagonista y los clérigos sobre pecado y culpa, arrepentimiento y penitencia tal como varios momentos en los que la figura principal se acusa a sí mismo.
La novela empieza con un fuerte insulto contra advenedizos que a pesar de su proveniencia de circunstancias sociales bajas, se comportan como si apartenecieran a la aristocracia. El protagonista compara su propia proveniencia y educación con aquella de los nobles de manera tan exagerada y paradójica que consigue poner en evidencia lo absurdo del afán de pertener a la alta nobleza. En principio no es Simplicius quien se encuentra en el centro de la historia, sino más bien el ataque a la aristocracia (Gutzwiller 1959, Pág. 19-20). La figura principal no descubre su proveniencia aristocrática hasta muy tarde. Pero proveniencia y vida ya no se corresponden y por eso su origen familiar no tiene importancia. En este ámbito cae también el elogio de los campesinos con los que empieza la historia. El acercamiento satírico de la vida rural a la suntuosidad cortesana enseña que el narrador no critica la estructura de las clases sociales, sino la moral de ella. La figura principal no forma parte de este esquema jerárquico y es por antonomasia una persona culpable que necesita redención. No es extremamente malo ni bueno, sino que vive en tensión entre ambos lados (Rötzer 1972, Pág. 131-132).
Pero la sátira debe ir más allá del trabajo compilatorio y divulgar las propias experiencias de Grimmelshausen. La Guerra de los Treinta Años es la experiencia básica que no ha superado nunca y precisamente en el asalto de la caballería pesada aparece por primera vez el motivo de la guerra. La descripción de este asalto está caracterizada por contradicciones entre actuar con razón y lo absurdo de hacer guerras. Simplicius huye del mundo inútil al bosque donde encuentra su padre el ermitaño, que representa todo lo contrario de lo que tiene valor en el mundo. Hasta su muerte es el ideal para el protagonista. La sátira profana se convierte ahora en una religiosa. La educación de la figura principal ya no se basa en la razón humana sino en la moral cristiana (Gutzwiller 1959, Pág. 19-23).
Otro elemento común es el Desengaño cuando la figura principal entra en el orden social y descubre la malicia y la hostilidad del mundo. Es el cura quien le informa del ateísmo y la deshonestidad de sus prójimos. El protagonista empieza a ser desconfiado debido a las advertencias y a engañar a otros conscientemente para conservar su seguridad y ventaja. Con esto pierde su inocencia ingenua, comienza su astucia picaresca y se adapta a la maldad general de su entorno. En el transcurso de la historia, Simplicius empieza a calar a la falsedad y comienza a desempeñar diversos papeles y engañar a otros para sacar provecho. Durante su viaje picaresco por el mundo se encuentra muchas veces con personas que le exhortan y no pocas veces, la figura principal comienza a reflexionar. Pero estos impulsos son fugaces e ineficaz. El cambio definitivo ocurre cuando el protagonista se encuentra en la isla en el Océano Índico y se mantiene lejos de toda ociosidad dedicándose a reflexiones devotas. (Jacobs 1983, Pág. 42-45).

Más características picarescas aparecen en las novelas del mismo autor Courasche (1670), Springinsfeld (1670) y Vogel-Nest (1672/75) (Jacobs 1983, Pág. 53, 59, 61). En la novela Courasche, la figura principal es una pícara que se comporta de forma agresiva y contrariamente a los valores respectados de la sociedad. Que Grimmelshausen haya escogido una protagonista femenina no era cosa nueva. La novela más importante, Pícara Justina fue traducida al alemán en el 1620/27. La pícara pasa por muchos altibajos pero en suma se puede observar una tendencia descendiente. Una diferencia hacia las novelas picarescas españolas consiste en que la obra Courasche carece de comentarios moralizadores. Pero esto no quiere decir necesariamente que haya una ruptura definitiva con la novela picaresca española. En el Lazarillo de Tormes y en el Guzmán de Alfarache se puede ver muy bien que este género literario puede defenderse también sin este elemento. Esta novela tiene que ser vista como obra complementaria y contraria al Simplicissimus. La protagonista llega a ser un ideal negativo tendiendo a la violencia, deshonestidad y enriquecimiento desenfrenado y sin escrúpulos. El valor moral de esta novela parece encontrarse en la advertencia de resistir a las seducciones que hay en el mundo (Jacobs 1983, Pág. 53-57).

Pero también después de Grimmelshausen se pueden observar elementos picarescos en la novela del siglo XVII. Hay algunas modificaciones y se hacen perceptibles esquemas extranjeros. La vida del pícaro ya no viene interpretada desde el punto de vista religioso. La figura principal se caracteriza más bien como un criminal que al final de la historia empieza una carrera de comerciante. Las figuras principales suelen provenir de circunstancias respetables pero van por mal camino y hacen todas aquellas cosas que están prohibidas por la moral burguesa. Este detalle marca también fuertemente la vida amorosa del protagonista y se destaca del pícaro español. A finales del siglo XVII, la novela picaresca está ya tan modificada que apenas se pueden observar elementos en común con aquella de Grimmelshausen. En el género narrativo de esa época se puede en el mejor caso notar elementos formales y de contenido que correspondan con la novela picaresca. Pero hay una excepción: la obra Jucundi Jucundissimi de Johann Beer, publicada en el 1680. La novela está escrita en primera persona y cuenta la vida de una figura proveniente de circunstancias pobres. Pero el protagonista no es criado de varios amos y tampoco pasa por una serie de aventuras. Es el criado de solamente una dama noble que está buscando su hija que se escapó de casa. Después de algunos pequeños acontecimientos y al final de la historia, el protagonista se casa con la hija de la señora del castillo. Aparte de que al protagonista de esta obra le falta la inseguridad e inquietud también consigue llegar a una posición social renombrada y confortable por lo que se diferencia considerablemente de la novela picaresca tradicional. Las novelas de este autor se caracterizan sobre todo por intermedios en los que cuenta la vida picaresca de diferentes figuras. Una diferencia importante respecto a Grimmelshausen se encuentra en que las intenciones religiosas y morales ya no están en primer plano sino que se quiere divertir al público mediante una historia llena de acontecimientos curiosos y sensacionales(Jacobs 1983, Pág. 63-67). Desde el punto de vista restrictivo, la novela de Beer no puede ser clasificada como picaresca, sin embargo se pueden observar numerosos características formales y en cuanto al contenido.

4.2 Los siglos XVIII y XIX
En el siglo XVIII se habla generalmente del comienzo de la era moderna. La ilustración es un movimiento europeo en el que se creyó resolver todo tipo de problemas con el racionalismo y empirismo (http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf). En las ciudades nació una nueva clase burguesa que vivía del comercio y empezó a acumular propiedades y dinero. Poco a poco desapareció el feudalismo y las tensiones entre la nobleza y la burguesía crecieron. Los burgueses ya no aceptaron el dominio de los nobles, sino exigieron sus derechos de autodeterminación. Se refirieron a los representantes de la Ilustración que estuvieron a favor de un dominio del sentido común (http://www.literaturwelt.com/epochen/aufklaerung.html). Debido a que los burgueses muchas veces fueron pendientes económicamente del estado absolutista, intentaron conseguir una reforma y no una revolución.
En los años treinta y cuarenta, el deseo de leer libros creció fuertemente aunque todavía la mayoría de la población no supo leer. El tipo de lector cambió del lector intensivo al excesivo y también mujeres empezaron a interesarse. Para ahorrar dinero se crearon comunidades de lectura y bibliotecas de préstamo. El escritor libre tuvo que financiarse la vida con su trabajo lo que le permitió por una parte ser más libre en sus creaciones pero por otra parte tuvo que aceptar ingresos inseguros. A finales del siglo XVIII, al principio los alemanes celebraron la Revolución Francesa. Pero más tarde dieron la espalda a este acontecimiento porque creyeron que el país todavía no estaba listo para una revolución. Lo que si les estuvo claro fue que ciertos cambios eran necesarios. En este caso la literatura sirvió de instrumento para mejorar la moral, pero debido a que sólo una pequeña parte de la población leía los clásicos de aquella época, el resultado deseado no fue más que una ilusión. El género narrativo de aquel siglo se caracteriza por la carencia de reglas y formas y sinceridad. Su objetivo principal es distraer el público e instruirlo (http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).
Aunque el siglo XIX se caracterice todavía por el cambio de una sociedad noble a una sociedad burgués, hay apenas opiniones públicas críticas. Muy importante para esta modificación son las reformas de Prusia entre 1807 y 1814. En ella se empezó a pensar en la liberación de los campesinos, libertad de profesión, reforma de la educación y emancipación de los judíos (http://www.literaturwelt.com/epochen/romantik.html).
Los autores del romanticismo alemán rechazan la Revolución Francesa y se resisten a utilizar la literatura como instrumento político. La libertad negada en la realidad la encontraron en la literatura. La literatura romántica se caracteriza a través del renacimiento de la Edad Media alemana, formas literarias híbridas y aspiración hacia una literatura universal.
El período entre 1815 y 1848 estuvo caracterizado por el conflicto entre las tendencias restaurativas y revolucionarias. Los escritores se retiran a un ambiento no político y conservativo y casi nunca se enfrentan a cuestiones socio-políticas. En la segunda mitad de este período, la literatura empezó a ser más liberal y con el tiempo también socio-política.
El realismo burgués empezó con la Revolución burgués y terminó con el naturalismo. La burguesía renunció al poder político a partir del 1848 y se aseguró de esta manera tranquilidad y orden social y prosperidad. Como consecuencia de la unificación de Alemania en el 1871, el país se convirtió en un estado industrial. Las consecuencias de la industrialización fueron el crecimiento de las ciudades y de la población y el emprobecimiento del proletariado y de la gente que trabajaba en las industrias. Los escritores intentan disolver la diferencia entre la realidad objetiva y sus anhelos personales.
El naturalismo los autores se volvieron en contra de todas las convenciones, el orden social, situaciones precarias sociales. La cuestión social fue cada vez más candente debido a las crisis económicas y la urbanización. Los escritores se mudaron a los barrios de trabajadores de las grandes ciudades para vivir y poder describir la miseria de las clases más bajas
(http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).

Durante los siglos XVIII y XIX, las novelas picarescas parecen haber desaparecido por completo de la literatura alemana. Si bien siguió habiendo traducciones de las novelas picarescas españolas, la atención principal estaba en las novelas de aventura que se distinguían en varios elementos de la novela picaresca tradicional y no se puede hablar verdaderamente de una continuación de la tradición picaresca. Sin embargo se pueden ver algunas características picarescas formales en el género aventurero como la estructura episódica o la forma autobiográfica, y también hubo varios intentos de crear obras picarescas, como por ejemplo Wilhelm Meisters Lehrjahre de Goethe o Grünen Heinrich de Séller. Pero estos planteamientos convencen igual de poco que el Taugenichts de Eichendorff. Las obras se basan en la forma autobiográfica y en el pícaro como ser marginado. En estas obras falta una importante característica de la novela picaresca: el pícaro nunca se ve en situaciones de las que se puede librar solamente con medios moralmente dudosos. Además, en la mayoría de los casos, la novela termina con un final muy satisfactorio para el protagonista (Jacobs 1983, Pág. 85-86). Una posible razón por la que la novela picaresca se mantuvo en el fondo de la literatura alemana durante aquel tiempo podría ser que tanto autores como lectores burgueses no se pudieron identificar con la figura del pícaro. La manera de vivir de un pícaro fue entonces un ataque contra el orden moral y económico. Al público ya no interesan tanto las necesidades de un excluido de la sociedad sino los problemas que aparecen cuando hay que adaptarse a una cierta situación. Y en este contexto la novela picaresca tuvo que despejar el camino al Bildungsroman (Jacobs 1983, Pág. 89).

4.3 El siglo XX
La primera república democrática sobre territorio alemán, después de la Primera Guerra Mundial, se caracterizó por muchas crisis, contradicciones y batallas políticas. Paralelo a esto existió un nuevo movimiento nacionalsocialista. El sistema político de la República de Weimar fue muy inestable y la situación empeoró en los últimos años de su existencia. El desempleo de masa radicalizó la población, intensificó las divergencias y facilitó a los nacionalsocialistas alcanzar el poder.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los aliados anhelan una re-educación política de los alemanes. En la literatura no hubo un nuevo comienzo radical empezando desde cero, sino mas bien una continuación como si nada hubiera pasado. Los años 50 se destacan por un ambiente anticomunista y conflictos militares. En la literatura dominan temas con llamamientos y contra rearmes militares. Pero la mayoría de la población prefirió recuperar la pérdida de consumos de los años anteriores. Las novelas del Posguerra fueron realísticas y criticaron la situación social. En la década siguiente hubo una recesión y desempleos colectivos. La consecuencia fueron muchas demostraciones, en las que se manifestaron los temas principales: la guerra del Vietnam, los problemas del Tercer Mundo y el apoyo de los regímenes feudales. Muchos escritores de aquella época se comprometieron políticamente lo que duró hasta los principios de los años 70. En los mediados de los años 70 los escritores se ocuparon mucho con su propia biografía. Problemas personales, enfermedades, emociones y sentimientos fueron sus temas preferidos (http://www.brgzell.salzburg.at/docs/epochen.pdf).

4.3.1 Thomas Mann y Günter Grass
En el siglo XX renace la novela picaresca alemana con Die Bekenntnisse des Hochstaplers Felix Krull de Thomas Mann que fue publicada en la primera mitad del siglo citado.
Felix Krull es el hijo de un fabricante de champaña arruinado en la región alemana Rheingau que ya en su juventud tiende a sobreestimarse. Después del suicidio de su padre se ve obligado a trabajar para mantenerse. Su talento para ponerse en escena y una ataque de epilepsia fingido le salvan del servicio militar. Después de todo va a París donde empieza a trabajar en un hotel en diversas posiciones. Su cambio de identidad con el Marqués de Venosta trae un cambio. Dotado de sus papeles y su fortuna comienza un viaje que resulta ser un viaje por el mundo y que al mismo tiempo parece ser un viaje de formación. Durante este tiempo conoce al profesor Kuckuck, cuya familia conocerá en Lisboa. La nueva identidad del protagonista le abre el camino a la sociedad aristocrática e incluso al permiso de una audiencia con el rey de Portugal. Al final de la novela, no solamente está liado con la hija del profesor sino que parece que también la esposa de éste siente algo por la figura principal. Allí es donde este fragmento de la novela termina.
El autor quería convertir la autobiografía en una parodia de memorias de un estafador. Es evidente que hay algunas diferencias hacia la novela picaresca tradicional como por ejemplo el manejo lúdico con las asociaciones mitológicas. No obstante se pueden observar también puntos en común como el pícaro como protagonista, la descripción satírica de la sociedad o la estructura episódica. También hay muchos elementos educacionales que corresponden al género representativo del período burgués. Aunque sea casi un proceso obligatorio que las formas literarias cambien a lo largo del tiempo y que aparezcan nuevos contenidos, el autor mismo definió su obra como una novela del género picaresco cuya base fue el Simplicius Simplicissimus de Grimmelshausen (Jacobs 1983, Pág. 97-98).
El héroe simpático y al mismo tiempo dudoso de Thomas Mann da a sus confesiones el nombre de “obra educativa”. Parece desear para la descripción de su vida un significado que corresponde a aquella del Bildungsroman. En efecto cuenta en esta obra el desarrollo de una joven con no poco talento hasta aquel momento en el que éste cree haber encontrado su manera de vivir y se defiende con seguridad y éxito. Pero la obra educativa cae en un ambiente dudoso debido a la relación narcisista sobre la carrera de un estafador. La exigencia de escribir una obra educativa surge de las numerosas reglas mnemotécnicas que introduce en las partes, según él, adecuadas. Estos pasajes sorprenden ya que son pronunciados por una figura que no se asusta de robos, artimañas y engaños. Pero para el protagonista mismo no hay nada que le impida justificar su existencia también ante principios estrictos (Jacobs 1983, Pág. 99).
Otra particularidad algo irritante en el desarrollo de Krull es que no forma ni realiza su individualidad, sino que la deja desaparecer en los diversos papeles que adopta durante la historia. Parece que no siente ninguna necesidad de tener una identidad definida por una buena posición social, trabajo fijo y relaciones sociales fijas. En los cambios de nombres y papeles se puede ver que en la existencia del protagonista no hay nada que pueda dar continuidad a la vida y una identidad fija a la persona. Para la figura principal solamente existe una vida cómica y virtuosa en diferentes disfraces (Jacobs 1983, Pág. 98-99).
El protagonista de esa obra demuestra su ser pícaro convirtiéndose un “parásito” de la sociedad. La explota con todos los medios del engaño pero nunca exige un cambio de autoridad o distribución de propiedades. Aunque Krull sabe apreciar la vida confortable, no se trata de poner las ventajas materiales en primer plano. Fijarse en una cierta identidad no corresponde con su ser cómico, tampoco si con esta posición se abriesen privilegios atractivos. Su meta no es tanto el ascenso, la seguridad y la posesión sino más bien el autogozo en un juego de rol variable fuera de cualquier establecimiento social. Y aquí se destaca de la novela picaresca en el sentido que la figura principal quiere mantener la distancia hacia la sociedad porque cree no ser adecuado para la clasificación en categorías convencionales. Por otra parte precisamente este comportamiento lleva la vida del protagonista a seguir el esquema clásico de la novela picaresca, porque rechazando una posición fija en la estructura social, la biografía del protagonista se convierte en una serie de aventuras con siempre nuevos bastidores. (Jacobs 1983, Pág. 100-101).

Pero la obra que más demuestra el renacimiento de la novela picaresca alemana después del 1945 es Die Blechtrommel (1959) de Günter Grass. Esta novela une en sí todos los elementos característicos de la novela picaresca moderna y algunos de la tradicional. Se puede observar en ella la narración autobiográfica, la novela social en sentido amplio y un protagonista que se encuentra al borde del orden social y percibe el mundo desde un punto distanciado. Una vez se muestra con ganas de destruir todo a su alrededor y en otro momento se anhela la paz de una cama de enfermo. La figura principal ya no es un pícaro típico ni la víctima de una constelación de vida funesta. Varios críticos literarios están de acuerdo en que el protagonista no representa una figura realista, sino que es más bien una creación artística. Su función es mostrar una perspectiva que haga posible ver la distancia, fondos y subsuelos y también las miradas malignas. Tiene que realizar la descripción de un mundo sacado de quicio, una descripción que deja sin efecto las interpretaciones tradicionales. La perspectiva del protagonista deforma las proporciones y desvela todo aquello que anteriormente estaba al oculto. Para el pícaro no existe un callarse discreto o pasar por alto los detalles penosos. Al contrario: su manera de mirar está fijada en la materialidad cruel de las cosas. Se caracteriza por una completa indiferencia de la opinión moral y posición emocional (Jacobs 1983, Pág. 111-114).

5 Resumen
Desde el punto de vista histórico el punto de partida es muy parecido. También en España hubo muchos cambios políticos y entre la población se extendía el miedo y desconfianza de la situación. Una cierta paralela se puede observar de la misma manera en el desarrollo económico. Mucha gente, sobre todo la baja nobleza no trabajaba lo que tuvo consecuencias negativas para los españoles que pagaban sus impuestos. Gran parte de la población no consiguió asegurarse su existencia y tuvo que recurrir a métodos no honrados o incluso criminales para poder sobrevivir (Bauer 1994, Pág. 32-33). Debido al desarrollo socio-político y económico también en España hubo un gran descontento cuyas características se reflejan tanto en las novelas picarescas españolas como en las alemanas. Esta base es muy probablemente la razón porqué en las novelas picarescas alemanas del siglo XVII se pueden observar tantas características en común con las novelas picarescas españolas.
Todas las novelas tienen una forma autobiográfica y la mayoría consiste en una relación de la vida del autor como justificación. Se pueden observar muchos elementos satíricos y el pícaro se preocupa casi siempre por su existencia. El protagonista describe el mundo desde su punto de vista que comprende prácticamente en todos los casos una perspectiva negativa. En las obras representativas la vida del narrador está relacionada con la historia, pero no obstante se mantiene en el fondo y como consecuencia es imposible hacerle ningún tipo de reproche. También se mantiene a distancia con opiniones subjetivas respecto a lo que hace o dice el pícaro. Los hechos, en los que la realidad viene descrita de forma vulgar, no siguen siempre un orden cronológico. Algunas novelas picarescas alemanas se destacan en primer lugar por el detalle que el pícaro tiene padres y pasa por lo menos unos años con ellos. No obstante este punto de partida, crece sin adopción del sistema moral de la sociedad. Las diferencias se deben principalmente a que los escritores en la mayoría de los casos no conocieron las obras originales y que muchas traducciones no fueron verdaderas traducciones sino novelas que se basaban en gran parte en las obras originales.
La historia literaria ha enseñado que las novelas picarescas son novelas de cambios. Sobre todo en tiempos de crisis socio-históricas, este género vive una actualización. Con una forma divertida y sarcástica pone situaciones en duda que más tarde han sido siempre derribadas. En el siglo XVII ha sido el orden social del feudalismo a través de la liberación económica de la burguesía y con el paso del siglo XVIII al siglo XIX el cambio del liberalismo a la democracia. Que formas y motivos picarescos reaparecen cuando desaparece la posibilidad de superar una vida productiva y cuando el Bildungsroman pierde su base ideal, explica porqué en el siglo XX los escritores volvieron a interesarse tanto por el género picaresco. El héroe del Bildungsroman se convirtió en una figura pícara, la descripción de la sociedad empezó a tener huellas satíricas y el desarrollo teleológico de la historia se transformó en una serie de episodios. De hecho se pueden observar varias paralelas con otras obras picarescas. El hecho que también existen diversas diferencias se debe en gran parte a la enorme distancia temporal. Pero esto no es motivo suficiente para no ver una novela picaresca también en algunas obras del siglo XX, porque es evidente que el transcurso del tiempo traiga también cambios en las formas literarias, variantes y contenidos. La posibilidad que los géneros literarios puedan sobrevivir se basa principalmente en la flexibilidad de los acuerdos formales y de contenido de los que se definen.

6 Bibliografía
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Goerlitz, Erich: Taschenhandbuch zur Geschichte. Paderborn: Schöningh/Schroedel, 1991
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